Preguntas frecuentes

En el periodo más reciente, la tasa de vivienda ha respondido más a la tasa de la deuda pública que a la de intervención. Dado el reciente deterioro de la situación fiscal, la implicación más importante de este hecho es que no solo encarece la deuda pública, sino que también eleva el costo de los créditos hipotecarios y del financiamiento de proyectos de inversión a largo plazo.

Se realiza primero un análisis gráfico para identificar la relación en diferentes periodos de tiempo y luego se corren regresiones, que permiten determinar la existencia de una relación estadística robusta entre las tasas. En los dos casos se puede ver que en el período largo (2003-2024), la tasa hipotecaria está relacionada tanto con la tasa de intervención como con la tasa de la deuda pública; sin embargo, en el más reciente (2025-2026), la relación con la tasa de intervención desaparece, mientras que la relación con la tasa de la deuda pública se mantiene.

A partir de finales de 2024, la tasa de interés de la deuda pública a diez años superó a la tasa de interés de intervención y a la tasa hipotecaria. Desde ese punto, la tasa hipotecaria comenzó a subir, siguiendo de cerca la de la deuda pública, ya que el sistema financiero requiere ofrecer retornos al menos comparables a los de la deuda pública para que los créditos sean atractivos. Dicho de otra forma, cuando la tasa de la deuda pública supera la de los créditos, los deudores tienen que pagarle al sistema financiero al menos la tasa de la deuda pública, para que sea atractivo invertir recursos en créditos en lugar de comprar títulos de deuda pública.

Las tasas de interés promedio de los CDT a 90 días (DTF) siguen de cerca el comportamiento de la tasa de intervención del Banco de la República, lo que indica una relación directa y estable entre ambas en el período analizado. Sin embargo, la tasa de interés de los créditos de vivienda ha seguido una senda distinta: durante 2023 y 2024, esta tasa siguió el comportamiento descendente de la tasa de interés de intervención, pero a partir de finales de 2024, aunque la tasa de interés de intervención continuó cayendo, la tasa de vivienda detuvo su caída. Cuando la tasa de la deuda pública a diez años superó la tasa hipotecaria, esta última empezó a aumentar y a seguirla de cerca.

Los datos muestran que los países con bancos centrales más independientes han tenido inflaciones más bajas. En cambio, cuando la independencia fue menor, se registraron altas tasas de inflación en esos países, e incluso hiperinflaciones que llegaron a superar el 1000% anual.

El IBC es un indicador que se construyó con el fin de medir qué tan independiente es un banco central. Este indicador evalúa cuatro aspectos clave: el mandato legal del banco central, su estructura de gobierno e independencia formal, su capacidad para controlar la política monetaria sin interferencia del gobierno y su facultad de financiar o no el gasto público mediante la emisión de dinero. Entre más alto sea este índice, mayor será la independencia del banco central.

Porque cuando los precios suben de manera rápida e impredecible, las empresas y las personas tienen más dificultad para decidir cómo invertir, producir y ahorrar, lo que afecta negativamente el crecimiento económico y la generación de empleo.

Porque los gobiernos suelen buscar un crecimiento económico más alto, en el corto plazo, que coincida con el período de su mandato, incluso si eso aumenta la inflación. En cambio, el banco central busca la estabilidad macroeconómica, lo que implica lograr una inflación baja y estable. Un nivel de inflación bajo y estable a largo plazo permite a las empresas actuar con mejor información para tomar sus decisiones de inversión y producción, lo que mejora el crecimiento a largo plazo de la economía. 

Un banco central independiente se enfoca en los objetivos de estabilidad macroeconómica establecidos en las leyes sin interferencia de los objetivos de corto plazo del gobierno. La independencia además aumenta la credibilidad del Banco, pues le permite a la sociedad anticipar un entorno macroeconómico estable en el futuro, que es el fundamento del crecimiento sostenible de la economía. La interferencia de los gobiernos en la política monetaria es una fuente de inestabilidad que afecta negativamente las decisiones de inversión y contratación de trabajadores que sostienen el crecimiento económico del país.

La independencia del banco central es importante porque sus objetivos difieren de los del gobierno. Los objetivos del gobierno son lograr un mayor crecimiento a corto plazo y, para ello, está dispuesto a tolerar una inflación más alta, mientras que el banco central se enfoca en mantener la inflación baja y estable y, con ello, un crecimiento más alto y sostenible a largo plazo.

El marco regulatorio de la interoperabilidad de los Sistemas de Pagos de Bajo Valor Inmediatos (SPBVI) se encuentra contenido en la Resolución Externa 6 de 2023 de la Junta Directiva del Banco de la República que se desarrolló en virtud del artículo 104 de la Ley 2294 de 2023 (Ley del Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026) y la Circular Reglamentaria Externa DSP-465 ) del Banco de la República, en las que se establecen las reglas y estándares que deben cumplir las entidades administradoras de los SPBVI que procesan órdenes de pago y/o transferencias de fondos inmediatas.

Usted debe utilizar los canales de atención dispuestos por su entidad financiera participante para radicar una petición, queja o reclamo asociado a un pago o transferencia inmediata a través de Bre-B.

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Las entidades financieras participantes que ofrecen el servicio de pagos inmediatos son las responsables de procesar estas operaciones. Asimismo, son ellas quienes deben informar a sus clientes sobre el estado y los detalles de las transacciones que realicen.

Cada entidad financiera define las tarifas aplicables a sus clientes para los pagos o transferencias inmediatas.

Con Bre-B puede hacer desde pagos cotidianos de bajo monto hasta transferencias por $12.110.000 pesos o 1.000 Unidades de Valor Básico (UVB) del año en curso.  Recuerde que su entidad financiera puede establecer límites en cuanto al valor o al número de transacciones que puede realizar.  

No, con Bre-B no deben aceptarse las transferencias. Una vez se procesa la operación, el dinero ingresará automáticamente a la cuenta o depósito vinculado a la Llave. 

imagen de un mensaje de texto donde se muestra un ejemplo de que las transferencias por Bre-B no se deben aceptar, ingresan de una a la cuenta

Luego de digitar la Llave del usuario receptor, el monto de la transacción y confirmar el envío, le saldrá un aviso donde podrá verificar el nombre enmascarado de la persona receptora del pago o transferencia inmediata (ejemplo: AnXXXa PXXez). Una vez esté seguro de que ese es el usuario receptor, deberá “Confirmar” la transacción. Por tal motivo, deberá ser cuidadoso al incluir la información de la Llave y verificar el usuario receptor antes de confirmar el envío del dinero. 

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La Constitución eliminó el rol del Banco como banco de desarrollo y reforzó su función como autoridad monetaria, estableciendo que no puede otorgar cupos de crédito ni garantías a particulares; solo puede financiar al Estado con la aprobación unánime de la Junta Directiva y su misión principal es mantener la capacidad adquisitiva de la moneda.

Gracias a esto, la labor de banca de desarrollo se trasladó al ejecutivo, con lo cual se hizo más transparente el esquema y los fondos de fomento pasaron a entidades como Finagro, Banco Agrario y Bancóldex, y el Banco pudo concentrarse en controlar la inflación mediante el esquema de inflación objetivo.

A partir de 1978, la Junta Monetaria creó inversiones forzosas que obligaban al sistema financiero a destinar parte de los recursos captados (como los CDT) al financiamiento de los fondos. Aunque esto redujo el impacto inflacionario, produjo distorsiones: redujo la rentabilidad para los ahorradores, aumentó las tasas de interés de los créditos ordinarios, elevó los costos para los usuarios del crédito. Persistían, además, los problemas de transparencia y eficiencia en la asignación de recursos públicos.

Los fondos crecieron de manera acelerada y, ante la alta demanda de créditos subsidiados, fue necesario cubrir los faltantes con emisión monetaria del Banco. Esto generó fuertes presiones inflacionarias, especialmente en los años sesenta y setenta, cuando la inflación llegó a niveles superiores al 20 % anual y se mantuvo elevada por casi dos décadas. Además, el esquema comprometía la transparencia en el uso de los recursos públicos y permitía que un monto apreciable de estos se utilizara en subsidios difícilmente justificables por sus características de riesgo y retorno social.