Al 31 de diciembre de 2025, las reservas internacionales netas ascendieron a 66,3 miles de millones de dólares. El Banco de la República transferirá al Gobierno Nacional en marzo utilidades por aproximadamente 13,9 billones de pesos, generadas durante sus operaciones en 2025.
Preguntas frecuentes
Las reservas internacionales cumplen un papel fundamental en la economía y su principal función es proteger al país cuando hay dificultades para tener acceso a divisas necesarias para hacer los pagos de Colombia al exterior. Funcionan como un respaldo, permitiendo que Colombia pueda pagar sus obligaciones (por ejemplo, importaciones o deudas en moneda extranjera) y generan confianza en los mercados internacionales, facilitando el acceso a créditos y a inversión externa.
Las utilidades son producto de los rendimientos de las reservas internacionales, entre otras fuentes que incluyen los rendimientos sobre los títulos públicos en poder del Banco y los intereses que el Banco les cobra a los intermediarios financieros por operaciones de suministro de liquidez. La administración de las reservas internacionales consiste en invertirlas siguiendo los principios de seguridad, liquidez y rentabilidad. La mayor parte de las reservas se invierte en activos financieros muy seguros y fáciles de vender, como bonos de gobiernos y entidades vinculadas a los gobiernos con alta solidez económica.
Las reservas internacionales son ahorros que tiene el país en monedas extranjeras fuertes llamadas divisas (dólares de Estados Unidos, euros y otras), los cuales son administrados por el Banco de la República.
Depende. Cuando los aumentos de la inflación se deben a un exceso de demanda de los hogares y las firmas, no habría conflicto. El cierre de las brechas del producto y de la inflación con respecto a la meta requiere un aumento de las tasas de interés del banco central para enfriar la economía. En este caso, se dice que la política monetaria opera de forma contracíclica. En contraste, cuando la inflación aumenta por choques de oferta, por ejemplo, incrementos fuertes en los precios de los alimentos por factores climáticos (sequías) o en los costos de producción (aumentos grandes de la tasa de cambio o de los salarios), el banco central debe aumentar sus tasas de interés para llevar la inflación a la meta, incluso si no existe un exceso de demanda en la economía. En este caso, la política monetaria podría no ser contracíclica.
Partiendo de un nivel de inflación que está cerca de la meta, si se anticipa que habrá excesos de demanda con respecto a la que puede satisfacerse con el producto potencial y que ello generará presiones alcistas sobre los precios, el Banco de la República actúa con anticipación, aumentando la tasa de interés para evitar un recalentamiento de la economía, evitar la mayor parte de las presiones inflacionarias y estabilizar el crecimiento del PIB de manera acorde con su nivel potencial. Por el contrario, si se anticipa una contracción de la demanda y el nivel de producto se sitúa por debajo de su potencial, el Banco reduce anticipadamente la tasa de interés.
El Banco de la República empezó a anunciar metas de inflación a partir de la Ley 31 de 1992. Durante los primeros años, aunque las metas no se cumplieron, sí se logró que la inflación entrara en una tendencia decreciente. Desde 1999, las metas empezaron a cumplirse con mayor regularidad y, a pesar de los choques inflacionarios del período 2000-2020, la inflación siempre retornó a la meta. En el contexto de los choques inflacionarios recientes, la Junta Directiva del Banco de la República continúa comprometida con llevar la inflación a la meta. Todo lo anterior demuestra la efectividad del esquema de inflación objetivo y el papel de ancla que cumple la meta.
La meta es el objetivo cuantitativo que fija el Banco de la República sobre la inflación para cumplir el mandato constitucional de preservar el poder adquisitivo del dinero mediante una inflación baja y estable. Cuando la meta es creíble, se convierte en un ancla de la inflación, alrededor de la cual girarán las expectativas de inflación. Esto implica que los ajustes de precios que los agentes económicos introduzcan siguiendo sus expectativas de inflación estarán en línea con la meta, lo que contribuirá a que esta se cumpla.
Es el marco general bajo el cual opera la política monetaria en Colombia. El Banco de la República toma decisiones sobre la tasa de interés con los objetivos de llevar la inflación a la meta y de contribuir a mantener la actividad económica (el producto de la economía) alrededor de su nivel potencial (nivel de producción cuando la economía opera a plena capacidad).
La meta de inflación es el objetivo cuantitativo que fija el Banco de la República para cumplir el mandato constitucional de preservar el poder adquisitivo del dinero mediante una inflación baja y estable. El Banco establece una meta para que la inflación permanezca cerca de ese valor y guiar sus decisiones sobre la tasa de interés de intervención. También se hace para que la sociedad la conozca, anticipe las acciones del Banco y tome decisiones de consumo, inversión, precios y salarios de acuerdo con esta meta. Adicionalmente, al contar con una meta previamente establecida, el Banco puede compararla con la inflación observada en cada momento y explicar a la sociedad las decisiones que toma.
Cuando la inflación es alta, el dinero pierde valor rápidamente; es decir, un hogar puede comprar menos productos, como alimentos, con los mismos pesos. Cuando la inflación es alta y, además, variable, resulta difícil financiar proyectos de largo plazo, como los necesarios para ampliar la capacidad productiva de las empresas o la compra de una vivienda.
El Banco compara la inflación, tanto observada como esperada, con la meta y analiza el estado actual y el previsto de la actividad económica. Si la inflación (observada o esperada) está por encima de la meta porque el gasto de la economía supera su capacidad productiva, el Banco debe incrementar la tasa de intervención para que la inflación retorne a la meta. La inflación también puede superar la meta por fenómenos que, aunque sean transitorios, como una sequía, generen presiones en los precios de manera más duradera. En este caso, el Banco también debe aumentar la tasa de intervención para llevar la inflación a la meta.
La meta de inflación en Colombia es del 3 %, se fijó en este valor desde 2009 y es igual a la de países como Chile, México, Brasil, Costa Rica, China, Hungría, Filipinas y Georgia, y muy cercana a la de Australia, Indonesia, Islandia, Malasia, Polonia y Rumania que la han fijado en 2,5 % y a la de India, Paraguay y Rusia que la tienen en 4 %.
El régimen de inflación objetivo significa que el Banco de la República toma decisiones sobre la tasa de interés de intervención para que la inflación se acerque a la meta y la economía funcione a un ritmo sostenible en el tiempo.
La tasa de interés de los bonos públicos depende de la tasa de interés de intervención que fija el Banco de la República para operaciones de corto plazo que están exentas de riesgos, de la tasa de intervención que quienes invierten en los bonos esperan en el futuro y de la compensación que exigen estos inversionistas para cubrir los riesgos de operaciones a largo plazo propios de la deuda pública.
Esta compensación depende de varios factores, uno de los cuales es la solidez de las finanzas del Gobierno. Si los inversionistas perciben una situación financiera fuerte del gobierno, la compensación será menor; si, por el contrario, perciben que la deuda del gobierno y el déficit fiscal suben rápidamente y alcanzan niveles altos, los inversionistas entienden esto como un deterioro de las finanzas del gobierno y exigirán una compensación adicional.
La tasa de interés de intervención del Banco de la República, tanto observada como esperada, ha caído o se ha mantenido estable desde inicios de 2024. En contraste, la tasa de los bonos públicos y la compensación han aumentado durante el mismo período.
La tasa de los bonos públicos y el componente de compensación por riesgo de estos han subido, mientras que la tasa de intervención se ha reducido o se ha mantenido constante. Dado lo anterior, el aumento reciente de la tasa de interés de los bonos públicos a 10 años se relaciona con la compensación por el riesgo de estos bonos, debido al aumento de la deuda pública, y no con el comportamiento de la tasa de interés de intervención del Banco de la República.
- Porque la diferencia entre la inflación observada y la meta es más alta en Colombia que en otros países de la región.
- Porque la diferencia entre las expectativas de inflación y la meta es más alta en Colombia que en esos países de la región.
- Cuando se alcance una inflación baja y estable, la tasa de intervención también será más baja.
La tasa de interés real se calcula restando la inflación (observada o esperada) de la tasa de intervención; cuando se resta la inflación observada, refleja el poder adquisitivo actual y cuando se resta la inflación esperada, refleja el poder adquisitivo en el futuro.
























