Contribución a la actividad cultural

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La Ley 31 de 1992 determinó que el Banco podía continuar cumpliendo con las funciones culturales y científicas que venía realizando desde los primeros años de fundado. En desarrollo de esta facultad, el Banco contribuye a la actividad cultural del país mediante cuatro líneas: la Red de Bibliotecas, sus Museos del Oro, el Museo de Artes y Otras Colecciones, y la labor musical.

Así es la labor cultural del Banco de la República

El Banco de la República, banco central de Colombia, ha estructurado a lo largo de los años una labor cultural concebida como un proyecto a largo plazo que busca contribuir con la gestión del patrimonio cultural de la nación, propiciar el acceso al conocimiento y consolidar el sentido de ciudadanía. Es mediante estos grandes ejes de trabajo, el económico y el cultural, que el Banco cumple a cabalidad su misión de contribuir al bienestar de los colombianos.
 
A través de una red cultural en 29 ciudades del país, el Banco hace de la gestión cultural un modelo sostenible, accesible e incluyente, que promueve la reflexión y el pensamiento crítico y es referente para otras instituciones. Con estos objetivos, realiza de forma continua y eficiente la labor musical y las acciones relacionadas con sus colecciones de artes plásticas, documental, numismática, filatélica, arqueológica y etnográfica.
 
El proyecto cultural nacional del Banco de la República se lleva a cabo en las ciudades de Armenia, Barranquilla, Bogotá, Bucaramanga, Buenaventura, Cali, Cartagena, Cúcuta, Florencia, Girardot, Honda, Ibagué, Ipiales, Leticia, Manizales, Medellín, Montería, Neiva, Pasto, Pereira, Popayán, Quibdó, Riohacha, San Andrés, Santa Marta, Sincelejo, Tunja, Valledupar y Villavicencio, así como en el mundo virtual con sus colecciones y programación.
 
Cada uno de estos centros culturales es un espacio concebido de acuerdo con la vocación y las necesidades de su región y de sus públicos; del mismo modo responden sus colecciones, sus servicios culturales y la programación permanente. Al funcionar como un sistema en red, los centros culturales desarrollan su labor mediante una interacción constante, en aras de ofrecer servicios más completos e integrales a sus comunidades.