Preguntas frecuentes

De conformidad con el marco legal aplicable, el Banco de la República ejerce las funciones propias de una banca central y administra la infraestructura que soporta la interoperabilidad de los pagos inmediatos. No obstante, las órdenes de pago y transferencias realizadas a través de Bre-B son procesadas y gestionadas por las entidades financieras participantes, las cuales son responsables de su ejecución.

En consecuencia, el Banco de la República no tiene competencia para atender reclamaciones relacionadas con transacciones, devoluciones de recursos o cualquier controversia derivada de operaciones realizadas en el ecosistema Bre-B. Estas solicitudes deben ser gestionadas directamente ante las entidades financieras involucradas.

Porque el consumo de los hogares puede impulsar simultáneamente distintas actividades. Cuando las personas compran más bienes y servicios, favorecen el comercio y también otras actividades relacionadas, como el transporte, los servicios financieros y la distribución, entre otros. Para que este impulso sea sostenido, se requiere que el consumo también lo sea. Por eso, aumentos del consumo sustentados en un endeudamiento excesivo de los hogares o a costa de un ahorro muy bajo no resultan sostenibles en el tiempo.

Sí. Esto ocurre porque una economía reúne muchas actividades, cada una influida por factores diferentes. Mientras el comercio puede verse impulsado por un mayor consumo de los hogares, otros sectores, como la construcción o la agricultura, pueden enfrentar desafíos relacionados con la demanda, el clima o las condiciones propias de cada región. Por eso, para entender el comportamiento de una región es necesario analizar el conjunto de sus actividades, ya que algunas pueden crecer mientras otras muestran un menor dinamismo.

Podemos entender cómo viven la economía las distintas regiones del país. Esta mirada permite identificar qué actividades están impulsando el crecimiento, cuáles enfrentan dificultades y cómo factores como el consumo, el clima o los precios internacionales afectan de manera diferente a cada región.

Porque la economía no cuenta una sola historia. La actividad económica no se comporta igual en todas las regiones. Aunque algunas tendencias pueden ser comunes, cada territorio tiene actividades productivas, condiciones y desafíos propios. Por ejemplo, en el segundo trimestre de 2026, el consumo de los hogares impulsó el crecimiento en varias regiones, mientras que otras actividades tuvieron comportamientos diferentes. Analizar las regiones permite identificar estas particularidades y comprender mejor qué factores impulsan o frenan la economía.

El PIB es una medida clave de la producción económica, pero las cifras departamentales se publican con rezago. Por eso, es útil complementarlas con información más reciente. En este contexto, el BER ofrece una visión oportuna de la economía regional a partir del análisis e interpretación de indicadores de distintos sectores. Gracias a que la recolección de datos se realiza alrededor de un mes antes de su publicación, el BER brinda una visión casi en tiempo real.

Una de las formas es monitorear sus expectativas de inflación. El Banco de la República lo hace usando, entre otras medidas, encuestas a empresarios y analistas. Si las expectativas se mantienen cercanas a la meta o si reaccionan ante cambios en los precios, pero muestran una convergencia hacia esta, reflejan que las personas confían en que el Banco actuará de forma suficiente para mantener una inflación baja y estable.

No, el Banco no reacciona igual ante cualquier aumento de precios. Cuando las variaciones de precios están causadas por fluctuaciones en la demanda, el Banco puede compensarlas cambiando la tasa de interés de intervención. Por otro lado, cuando las variaciones de precios se deben a fluctuaciones de la oferta, la respuesta depende: si los aumentos asociados a cambios en la oferta son temporales y se espera que se estabilicen solos, el Banco no interviene; en cambio, si los efectos son más persistentes, el Banco evalúa dichos cambios y puede tomar la decisión de modificar la tasa de interés.

Porque cuando las personas confían en que el Banco actuará para mantener la inflación baja y estable, sus expectativas de inflación, si cambian, lo hacen poco y se mantienen cercanas a la meta. Esto facilita el control de la inflación y hace que los ajustes necesarios en la tasa de interés de intervención sean menores.

Significa que las personas y las empresas confían en que ante cambios en la inflación que puedan ser persistentes, el Banco actuará ajustando la tasa de interés de intervención para mantener la inflación baja y estable. Esta credibilidad evita que fluctuaciones de precios en el corto plazo lleguen a convertirse en una inflación más duradera.

Dado el mandato de controlar la inflación, la Junta Directiva del Banco de la República incrementó la tasa de interés de política del 9,25 % en diciembre de 2025 al 12 % en julio de 2026, en un momento en el que los precios crecen a un ritmo elevado y el gasto de los hogares y el gobierno sigue aumentando por encima de lo que sería sostenible.

Luego de la pandemia, hubo una rápida recuperación de la economía, acompañada de un aumento de la inflación, lo que llevó a que la Junta Directiva del Banco de la República elevara la tasa de interés para llevarla nuevamente hacia la meta. Una vez la inflación empezó a disminuir, inició un ciclo de reducción de la tasa de interés que se interrumpió en 2025.

Si el choque es temporal, la Junta Directiva del Banco de la República puede evitar reaccionar inmediatamente. Pero si el aumento de precios se vuelve persistente y afecta las expectativas de inflación, puede ser necesario subir las tasas de interés.

La tasa de interés de intervención es el principal instrumento de política monetaria del Banco de la República. Esta es la tasa de interés a la cual el Banco presta o toma prestados recursos de los bancos comerciales a corto plazo. El Banco la aumenta, la reduce o la mantiene, con el objetivo de alcanzar la meta de inflación anual.

La constitución y la jurisprudencia constitucional le otorgan al Banco de la República la misión específica de preservar el poder adquisitivo de la moneda. Esto se traduce en el objetivo de alcanzar y mantener una tasa de inflación baja y estable, en coordinación con la política económica general, teniendo en cuenta el crecimiento de la economía.

Como Colombia, países como México, Brasil, Perú y Chile también aumentaron las tasas de interés en respuesta al repunte de la inflación. Todos los países pudieron reducir sus tasas de interés cuando la inflación empezó a ceder; sin embargo, México, Perú y Chile continuaron con dicha reducción, seguida de una estabilización, dado que sus tasas de inflación se encuentran cerca de sus metas. Colombia no solo tuvo que aumentar aun más su tasa, sino que mantenerla más alta por más tiempo, dada la persistencia de la inflación, en un contexto de notable expansión fiscal que impulsa la demanda y de fuertes aumentos en los costos laborales.

Entre los factores idiosincráticos están:

  • Bloqueos viales en 2021 que afectaron el abastecimiento.
  • Depreciación fuerte del peso en 2021 y 2022.
  • Eliminación de alivios temporales en los precios de los combustibles, los impuestos y las tarifas.
  • Impulso fiscal.
  • Aumentos reales del salario mínimo por encima del crecimiento de la productividad.

En Colombia, la inflación aumentó de manera más pronunciada que en otros países, pasando de 1,6 % en 2020 a 13,1 % en 2022. También ha sido más persistente. Aunque se redujo al 9,3 % en 2023, al 5,2 % en 2024 y al 5,1 % en 2025, se ha mantenido por encima del nivel de otras economías e incluso ha aumentado en los primeros meses de 2026 hasta el 5,7 %. Esto indica la presencia de factores internos adicionales que explican este comportamiento.

Los bancos centrales aumentaron las tasas de interés, endureciendo la política monetaria. Como consecuencia, la inflación mundial cayó de manera importante, de 8,7 % en 2022 a 6,7 % en 2023, a 5,8 % en 2024 y a 4,1 % en 2025. Ambas cosas (el aumento de las tasas y la reducción de la inflación) ocurrieron tanto en economías avanzadas como en emergentes.

La inflación aumentó por una combinación de factores: políticas económicas (monetaria y fiscal) expansivas durante la pandemia que elevaron la demanda en condiciones de desabastecimiento de los mercados y restricciones en el comercio internacional (que elevaron los costos de transporte). Además, la invasión de Rusia a Ucrania incrementó los precios de la energía y de los alimentos.