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El mercado laboral rural en Colombia, 2010-2019

La serie Documentos de Trabajo Sobre Economía Regional y Urbana es una publicación del Banco de la República – Sucursal Cartagena. Las opiniones contenidas en el presente documento son responsabilidad exclusiva de los autores y no comprometen al Banco de la República ni a su Junta Directiva.

Publicado el: 
Miércoles, 6 Noviembre 2019

Los resultados y opiniones contenidas en este documento son de responsabilidad exclusiva de los autores y no comprometen al Banco de la República ni a su Junta Directiva.

 

RESUMEN NO TÉCNICO

 

Enfoque: el documento hace una caracterización del mercado laboral rural colombiano entre 2010 y 2019, que busca presentar los cambios y avances que han ocurrido en este mercado y, al mismo tiempo, identificar los problemas que aún persisten. 

Para este fin, se usó la información reportada en la Gran Encuesta Integrada de Hogar (GEIH) del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), durante el periodo de tiempo estudiado, para construir los principales indicadores de la salud del mercado laboral, como lo son las medidas de oferta y de demanda de trabajo, la tasa de desempleo, los salarios promedio y la tasa de informalidad laboral. Adicionalmente, se usó el módulo de trabajo infantil, incluido anualmente en la GEIH, para presentar estadísticas sobre este tema. 

El mercado laboral rural colombiano presenta retos importantes en distintas dimensiones como la baja calidad del empleo, la reducida participación laboral femenina en trabajos por fuera de la producción en el hogar y el trabajo infantil.

 

Contribución: este documento contribuye a identificar y documentar tres problemas fundamentales que afectan al mercado laboral rural en Colombia y que merecen la atención de los diseñadores de política pública del país.

 

Resultados: aunque la tasa de desempleo en el sector rural es baja comparada con la tasa de desempleo en las cabeceras, el empleo en las zonas rurales del país es informal en su mayoría y la cobertura pensional es inferior al 15% durante el periodo analizado.

Este problema ya ha sido documentado en la literatura desde la década de los noventa, por autores como Leibovich et al. (2005), Merchán Hernández (2015) y Fedesarrollo (2016), pero aún persiste.

La participación laboral femenina en trabajos por fuera de la producción doméstica, usando la medición del DANE (2018), es muy baja comparada no solo con la de los hombres sino también con respecto a la de las mujeres ubicadas en las cabeceras. Además, la tasa de desempleo femenina es más alta en las zonas rurales que en las cabeceras, a pesar de la baja participación femenina.

Existe un mercado laboral infantil que, si bien ha disminuido en el tiempo, aún incluye una proporción significativa de niños y adolescentes, muchos de los cuales trabajan de manera ilegal, según lo estipula el Código de Infancia y Adolescencia, o no asisten al colegio por estar trabajando.