Econo-cimientos: ¿Qué es la meta de inflación?
La Constitución de 19911 le dio al Banco de la República una misión fundamental: proteger el valor de nuestro dinero y garantizar la estabilidad de precios. Para cumplir este mandato y apoyar el máximo crecimiento económico sostenible de largo plazo, desde finales de los años noventa la Junta Directiva adoptó un esquema de política monetaria llamado inflación objetivo. Este esquema parte de la idea de anunciar públicamente una meta de inflación y tomar decisiones para que la inflación se mantenga cerca de ella. En Colombia, esa meta es de 3% anual, un nivel que se considera adecuado para el funcionamiento eficiente y sano de la economía.
En esta edición de Econo-cimientos abordaremos el concepto de meta de inflación y la importancia para la política económica del país.
Recordemos un poco, ¿qué es la inflación?
Para entender mejor qué es la meta de inflación, es útil recordar qué es la inflación al consumidor. Se trata del aumento generalizado y sostenido de los precios de los bienes y servicios más representativos del consumo de los hogares de un país. Esta inflación se mide a partir de la variación anual del Índice de Precios al Consumidor (IPC)2.
Como es natural, cuando los precios se incrementan, nuestro dinero pierde valor y no nos alcanza para comprar las mismas cantidades que comprábamos antes. En ese sentido, podemos decir que nuestro dinero está perdiendo su capacidad de compra o, lo que es igual, está perdiendo su poder adquisitivo.
Por otro lado, algunas personas podrían preferir que los precios se mantuvieran siempre iguales, o incluso que disminuyeran. Si bien esto suena tentador desde el punto de vista de un consumidor, que los precios no aumenten razonablemente con el tiempo resulta perjudicial para las empresas y para la economía en su conjunto (incluyendo a las personas) porque no se tendrían los incentivos suficientes para consumir o producir en ese momento, esperando que los precios caigan aún más. Esto llevaría a que la actividad económica cayera.
¿Qué es y por qué es importante tener una meta de inflación?
La meta de inflación se define como el nivel de crecimiento de los precios que se considera adecuado para preservar el poder adquisitivo del dinero y mantener el dinamismo de la economía. Este nivel busca evitar tanto inflaciones elevadas como caídas generalizadas de precios (conocidas como deflación), que pueden afectar negativamente el consumo, la inversión y, en consecuencia, el desempeño económico del país.
Esta meta cumple un papel central en el funcionamiento de la economía porque ofrece un punto de referencia claro tanto para las decisiones de política monetaria como para las de hogares, inversionistas y empresas. Cuando el Banco de la República comunica de manera consistente que todas sus decisiones están orientadas a mantener la inflación cerca del objetivo, y esa señal resulta creíble, la meta comienza a ser utilizada como guía para fijar los precios de venta de las empresas, negociar acuerdos con proveedores o los salarios con los trabajadores, firmar contratos de diversa índole, planear inversiones o anticipar el costo de los créditos.
En ese contexto, el anclaje de expectativas es fundamental. Cuando las empresas y las familias confían en que la inflación se mantendrá cerca de la meta, ajustan sus decisiones en función de ese nivel. Como resultado, las expectativas se alinean con el objetivo anunciado y la inflación observada tiende a dirigirse hacia la meta, contribuyendo a un entorno de precios bajos, estables y predecibles.
Por otro lado, la meta de inflación orienta las decisiones de política monetaria y proporciona un criterio común para la acción del banco central. Cuando la inflación se ubica por encima o por debajo del objetivo, la autoridad monetaria ajusta la tasa de interés de intervención para reconducirla hacia la meta. En este sentido, contar con una meta clara al interior del Banco es fundamental, ya que actúa como una brújula compartida que alinea a todos los equipos (Junta Directiva y el equipo técnico) en la misma dirección y permite evaluar, de manera coherente y consistente, cuándo es necesario endurecer o relajar la postura de la política monetaria.
Además, contar con una meta explícita fortalece la rendición de cuentas del banco central frente a la ciudadanía, un elemento clave en el funcionamiento de bancos centrales independientes. Al existir un objetivo de inflación claramente definido, es posible evaluar si el Banco está cumpliendo su mandato y, en caso contrario, comprender las razones del desvío, las acciones de política adoptadas y el horizonte de tiempo previsto para que la inflación retorne a la meta. En conjunto, una meta clara, estable y creíble contribuye a un entorno económico más seguro y predecible para las familias, las empresas y el país en general.
La meta de inflación en el esquema de inflación objetivo de Colombia
El esquema de inflación objetivo implica varios compromisos fundamentales3 relacionados con la meta de inflación:
- Definir una cifra o un rango de inflación (una meta), así como un plazo para cumplirla.
- Comunicar esas metas de manera abierta y constante, así como educar sobre la importancia de cumplirla.
- Contar con un banco central independiente4 y que pueda tomar decisiones netamente técnicas sin presiones o intervenciones externas. Esta independencia favorece además la credibilidad de la meta de inflación.
En Colombia, la meta de inflación es de 3% anual. Además, suele anunciarse junto con un rango aceptable (no meta) entre 2% y 4%. Este rango reconoce que, en el corto plazo, la inflación puede moverse por factores que el Banco de la República no controla, como cambios en los precios de los alimentos por efectos climáticos, en los precios internacionales o en los precios de los bienes regulados en los que banco central no tiene ninguna injerencia. Por eso, este rango no es un objetivo en sí mismo, sino una manera de mostrar que la inflación puede desviarse un poco alrededor de la meta sin que eso signifique que deba estar exactamente en 3% todo el tiempo.
Por otro lado, fijar una meta de inflación inferior al 3% (o incluso cercana a cero) podría generar dificultades importantes. En ese caso, la inflación tendería a oscilar alrededor de niveles muy bajos y podría ubicarse en terreno negativo. Estos episodios de deflación no son deseables, pues suelen desalentar el consumo y la inversión, retrasar decisiones de gasto y afectar la actividad económica y el empleo. Además, una inflación demasiado baja reduce el margen de acción de la política monetaria, pues limita la capacidad del banco central para disminuir las tasas de interés (reales) cuando la economía necesita estímulos. Por estas razones, una meta de inflación moderada y positiva resulta más consistente con la estabilidad de precios y el buen funcionamiento de la economía en el largo plazo.
¿Cómo ha evolucionado esta idea de meta de inflación en el mundo?
Desde mediados de los años setenta, muchos países fijaron metas para el crecimiento de los agregados monetarios5, esperando que controlar la cantidad de dinero permitiera moderar la inflación. Aunque este enfoque ayudó en algunos casos, las metas monetarias se incumplieron repetidamente y la relación entre dinero e inflación se volvió inestable, en parte por las innovaciones financieras que comenzaron a nacer rápidamente en esa época. Otro problema frecuente fue la falta de independencia de los bancos centrales, que en muchos casos debían ajustarse a las necesidades fiscales del gobierno con emisión y manejo de tasas de interés, reduciendo su capacidad para controlar la inflación de manera efectiva. Por eso, la mayoría de los países abandonaron este esquema en los años ochenta. A finales de esta década, muchos países con tipo de cambio flexible empezaron a usar metas de inflación bajo un esquema de política monetaria llamado “Inflación Objetivo”.
El primer país del mundo en adoptar este esquema de meta de inflación fue Nueva Zelanda en 1989, cuando su banco central decidió comprometerse públicamente con una meta de inflación6. Le siguieron países como Canadá (1991), Reino Unido (1992), Australia (1993), Suecia (1993), República Checa (1997), Israel (1997) y Polonia (1999). En Latinoamérica, los primeros países en adoptar el esquema de inflación objetivo con metas de inflación fueron Brasil (1999), seguido de Chile (1999), Colombia (2000) y México (2001). Es importante mencionar que nuestro país venía desde años anteriores dando pasos importantes para la adopción completa de este esquema como, por ejemplo, adoptar un esquema de tasa de cambio flexible el 25 de septiembre de 1999. Posteriormente, en la reunión del 13 de octubre de 2000, la Junta Directiva llevó a cabo una revisión de la estrategia de política monetaria que se había mantenido hasta ese momento (centrada en el control de los agregados monetarios). En esta reunión, anunciaron públicamente que a partir de ese momento incorporarían elementos de un esquema de inflación objetivo en su estrategia monetaria (conocido internacionalmente como inflation targeting)7.
En un comienzo, la JDBR fijó metas puntuales de inflación año a año y una meta de largo plazo del 3% anual, señalando que mantener la inflación cerca de ese nivel era la forma de garantizar la estabilidad de precios en Colombia. El objetivo fue llegar a ese nivel de largo plazo, lo cual se materializó hacia 2009. Por eso, a finales de ese año se anunció que desde 2010 la meta de inflación del Banco estaría alineada con el objetivo de largo plazo.
Para profundizar
Algunos países usan rangos alrededor de un punto medio y otros fijan sólo un nivel (como Colombia que es el 3% anual). En todos los casos, las metas que tienen los países son bajas y de un solo dígito, evitando valores cercanos a cero para no limitar la capacidad de bajar las tasas de interés (reales) cuando la economía necesite ser impulsada un poco más.
Existen países que, además de anunciar metas de inflación, también anuncian explícitamente otros objetivos como, por ejemplo, mejorar el nivel de empleo, un crecimiento económico sostenido, entre otros.
Además, los países con meta de inflación suelen publicar informes, comunicados, minutas de las reuniones, explicaciones públicas además de brindar la pedagogía necesaria para que la ciudadanía conozca y entienda las decisiones, pueda hacer seguimiento y tomar decisiones de manera informada.
¿Cambios en la meta de inflación?
Por todo lo que se ha explicado, la meta de inflación debe ser estable y predecible porque es el punto de referencia que guía las decisiones de política monetaria y las expectativas de inflación de toda la economía. Si esa referencia cambia, se debilita la capacidad del banco central para transmitir adecuadamente su política monetaria y evitar que la gente espere que los precios aumenten (anclaje de expectativas). En otras palabras, una meta poco creíble reduciría la efectividad de la política monetaria.
Recordemos que, para los bancos centrales, la credibilidad y confianza son activos fundamentales, que son difíciles de ganar, pero fáciles de perder. Si la meta es seria, estable y se cumple de manera consistente, las personas ajustan sus decisiones en torno a ella, lo que facilita la estabilidad de precios. En caso de no cumplimiento de la meta por factores ajenos a las decisiones de política monetaria, es importante explicar muy bien a la opinión pública las razones de esta situación, así como las acciones y el tiempo pronosticado para retornar nuevamente la inflación a su meta.
1 ↑ Artículo 373 de la Constitución Política de Colombia.
2 ↑ Recomendamos ver el artículo: ¿Qué tanto sabe sobre la inflación?
3 ↑ Para conocer sobre la política monetaria y las características del esquema de inflación objetivo, recomendamos leer el artículo: Política monetaria
4 ↑ Para proteger esa independencia, varios países también fortalecieron sus niveles de autonomía patrimonial, técnica y administrativa, evitando presiones para financiar déficits fiscales con emisión.
5 ↑ Los agregados monetarios son el conjunto de activos financieros que cumplen las funciones del dinero en la economía, es decir, aquellos que sirven como medio de pago, unidad de cuenta y depósito de valor. Al cumplir estos criterios, pueden ser catalogados de acuerdo con su nivel de liquidez.
6 ↑ En el año de la adopción (1989) la inflación de Nueva Zelanda era 7,5% y la meta para 1990 se estableció en un rango entre 0% y 2%, con punto medio de 1%. Posteriormente, en 1996 se amplió el rango entre 0% y 3% y actualmente está en un rango aceptable de 1% a 3%, con especial atención en mantenerla cercana al 2%.
7 ↑ “La estrategia de política monetaria”, Revista del Banco de la República (octubre de 2000).

¿Qué es y por qué es importante tener una meta de inflación?
La meta de inflación en el esquema de inflación objetivo de Colombia
¿Cómo ha evolucionado esta idea de meta de inflación en el mundo?
Para profundizar
¿Cambios en la meta de inflación?






















