Reporte de Estabilidad Financiera (II semestre 2019)

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Durante lo corrido de 2019 el sistema financiero colombiano estableció una tendencia hacia la recuperación de la rentabilidad y del crecimiento del crédito.

Ello estuvo acompañado por leves mejoras en los indicadores de calidad de cartera agregados y a nivel sectorial, que reflejan la menor materialización del riesgo de crédito que se venía mencionando en pasadas ediciones de este Reporte y que están asociadas a la evolución favorable del entorno macroeconómico.

En los meses recientes, las entidades financieras continuaron manteniendo indicadores sólidos de solvencia y de liquidez.

En este contexto, es poco probable que las condiciones crediticias se conviertan en una fuente de perturbación macroeconómica en el corto plazo.

La recuperación de la dinámica del crédito observada en los últimos meses, al igual que en otros ciclos de crédito del pasado, ha ocurrido de manera heterogénea entre las diferentes modalidades. Específicamente, mientras la cartera comercial apenas empieza a registrar tasas de crecimiento reales positivas, las carteras de consumo y de vivienda registran tasas nominales que superan el diez por ciento.

Por su parte, la tasa de crecimiento de la cartera de microcrédito no se ha recuperado.

En relación con la cartera de vivienda, en el período más reciente se ha observado una leve desaceleración acompañada de un crecimiento positivo de la cartera vencida.

Estas observaciones van en contravía del comportamiento del resto de las modalidades.

Si bien es improbable que en el corto plazo las condiciones crediticias puedan amenazar la estabilidad financiera, hacia el mediano plazo este Reporte vislumbra dos fuentes potenciales de vulnerabilidad.

En primer lugar, la tendencia hacia la aceleración de la cartera de consumo podría generar una acumulación de riesgos que pudiesen materializarse en pérdidas si el entorno macroeconómico se viese afectado negativamente de manera repentina.

En segundo lugar, si se llegasen a presentar de manera imprevista dificultades en el financiamiento externo de la economía, el ajuste requerido por el déficit en cuenta corriente de la economía podría afectar la estabilidad del sistema financiero a través del deterioro en la calidad de la cartera en un contexto de menor crecimiento de la economía.

Con el fin de adoptar un enfoque prospectivo de cara a las vulnerabilidades identificadas, este Reporte presenta un ejercicio de sensibilidad (stress test) que evalúa la resiliencia de los establecimientos de crédito ante un escenario hipotético extremo.

El escenario considera una desaceleración de la economía colombiana durante lo que resta de 2019 y que continúa durante 2020 y 2021, dificultades en materia de financiamiento internacional, salidas de inversionistas extranjeros del mercado de deuda pública local y una mayor materialización del riesgo de crédito en sectores vulnerables y en la cartera de consumo que se ha otorgado durante lo corrido de 2019.

Los resultados muestran que los indicadores agregados de solvencia total y básica permanecerían en niveles superiores a los límites regulatorios durante el horizonte del escenario pese a las potenciales fuertes caídas en la rentabilidad y en el volumen de cartera.

En cumplimiento de sus objetivos constitucionales, el Banco de la República continuará monitoreando la situación de las entidades financieras y tomará aquellas decisiones que garanticen niveles de inflación y crecimiento consistentes con la estabilidad macroeconómica y con el desarrollo económico de largo plazo.

El análisis de las vulnerabilidades presentado en este Reporte constituye un llamado a los participantes en los mercados financieros a cerciorarse de que los riesgos a los que se encuentran expuestos se evalúen y administren apropiada y prudentemente.

Juan José Echavarría
Gerente General

Fecha de publicación: 
27/11/2019
Hora: 
10:09