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Como puede verse en el Gráfico 1, en el período que siguió a la pandemia, el índice de precios de las materias primas del sector de producción de alimentos procesados en Colombia aumentó sustancialmente, alcanzando un crecimiento anual del 31 % en enero de 2022. Este índice comprende el precio de insumos, tales como trigo, maíz y soya, cuyo precio aumentó en los mercados mundiales por el efecto de diversos factores externos. Como consecuencia, los precios de los alimentos procesados —como carnes, harinas, aceites, lácteos y chocolates— crecieron a tasas que no se observaban desde hacía décadas en el país. Tal como se ilustra en el gráfico, en su punto más alto, la inflación anual de estos productos superó el 20 %, cerca de cuatro veces su promedio previo a la pandemia.

Gráfico 1: Tasa de inflación anual de los precios de alimentos procesados y de insumos utilizados por el sector.
Gráfico de líneas donde el eje horizontal muestra el período 2015-2023 y el eje vertical la inflación anual entre -10% y 40%. Se comparan tres series: índice de precios al consumidor (línea azul), índice de precios al productor (línea naranja) e índice de precios de materias primas (línea verde). Las tres series presentan una evolución similar. Tras niveles de inflación moderados entre 2015 y 2016, registran una desaceleración que lleva a valores cercanos o inferiores a cero en 2017-2018. Posteriormente se recuperan gradualmente durante 2019 y 2020. A partir de 2021 se produce un fuerte aumento, especialmente en las materias primas, que alcanzan un máximo cercano al 31% en 2022. El índice de precios al productor llega a alrededor del 25% y el índice de precios al consumidor a cerca del 24-25% entre 2022 y 2023. Después de los máximos, las tres series disminuyen de forma sostenida durante 2023. Al final del período, las materias primas se sitúan alrededor de 0%, el índice de precios al productor en 2,6% y el índice de precios al consumidor en 6,7%.
Fuente: Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). Cálculos propios.

En un documento reciente de investigación, los investigadores del Banco de la República, Jorge Flórez, Margarita Gáfaro, Alejandra González y Sebastián Vélez, analizan qué proporción de estos aumentos en el costo de las materias primas se transmiten a los precios de los alimentos procesados en Colombia. El documento, publicado en la serie de Borradores de Economía, analiza también con qué rapidez ocurre esa transmisión y cómo cambia según las características del mercado.

El estudio encuentra que los incrementos en los costos de las materias primas se transmiten de manera gradual e incompleta a los precios de los alimentos. En particular, un aumento de 1 % en el precio de las materias primas eleva los precios que cobran las firmas por estos productos en 0,6 %, en promedio. Dos terceras partes del ajuste ocurren el primer mes y el efecto se completa cinco meses después. Según estas estimaciones, los costos de las materias primas explican cerca del 84 % del aumento de los precios al productor de alimentos procesados entre marzo de 2021 y marzo de 2022.

Un segundo hallazgo de la investigación es que la transmisión de estos choques de costos es menor en los sectores menos competitivos. En sectores más competitivos, como el procesamiento de carnes y la molinería de granos y almidones, un aumento de 1 % en el costo de las materias primas incrementa los precios al productor en 0,7 %. En sectores menos competitivos, como la refinación de azúcar, la elaboración de productos de panadería y la chocolatería y confitería, el mismo choque aumenta los precios apenas en 0,2 %. Es decir, la menor competencia en algunos sectores amortiguó parcialmente el choque de costos.

Este resultado parece contraintuitivo, pero tiene una explicación económica clara. Las firmas que tienen poder de mercado cobran precios por encima de sus costos económicos, pero pierden ventas a medida que suben su precio. Por lo tanto, cuando sus costos suben, aumentan sus precios menos que proporcionalmente para maximizar sus ganancias. De igual forma, si sus costos caen, las firmas disminuyen sus precios menos que proporcionalmente para proteger sus márgenes. Por otro lado, cuando los mercados son competitivos, las firmas deben transmitir enteramente los cambios en los costos a sus precios finales porque, de lo contrario, experimentarían pérdidas económicas y tendrían que cerrar. Esto implica que los precios de mercados menos competitivos responden menos a los choques de costos, que es exactamente lo que la investigación muestra que ocurre en los mercados de alimentos procesados en Colombia.