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Durante las últimas décadas, las mujeres colombianas han experimentado transformaciones profundas en su vida, en términos de acceso a la educación superior, participación en el mercado laboral y decisiones reproductivas. Sin embargo, estos avances no se han traducido plenamente en una reorganización equivalente dentro de los hogares. La persistencia de normas culturales sobre los roles de género continúa condicionando la distribución del trabajo de cuidado no remunerado en el hogar.

En una reciente publicación de los Cuadernos de Historia Económica del Banco de la República, las investigadoras del Banco de la República, Juliana Jaramillo Echeverri y Andrea Otero Cortés, entre otras coautoras, documentan los cambios en las percepciones culturales de los roles de género en Colombia. El estudio se basa en la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo (ENUT) para los años 2016-2017 y 2020-2021, que incluye preguntas sobre los roles de género al interior de los hogares.

En el documento, las autoras analizan cómo mujeres y hombres, de distintas edades y niveles educativos, valoran la afirmación “las mujeres son mejores que los hombres en las labores del hogar”, una creencia que resume estereotipos de género profundamente arraigados sobre el trabajo no remunerado. Los resultados se resumen en los Gráficos 1 y 2, los cuales muestran el porcentaje de mujeres y hombres que están de acuerdo o en desacuerdo con dicha afirmación según grupos de edad, los cuales se organizan en cohortes generacionales.

Las generaciones se definen según el año de nacimiento y reflejan distintos contextos demográficos, educativos y laborales de las mujeres. La cohorte de alta fecundidad y baja participación laboral (1936-1964) se caracteriza por matrimonios tempranos, alta fecundidad y una incorporación limitada de las mujeres al mercado de trabajo, aunque con avances en derechos políticos. La generación X (1965-1980) experimentó un descenso de la fecundidad, mayor acceso a métodos anticonceptivos, aumento de la educación femenina y una mayor participación laboral. Las millennials (1981-1996) se distinguen por un crecimiento sostenido de la matrícula femenina en educación superior, incluso superior a la masculina, junto con menores tasas de fecundidad y mayor inserción laboral. La generación Z (1997-2010) presenta niveles de fecundidad menores a dos hijos por mujer y mayores logros educativos, aunque con estancamiento en la participación laboral y persistencia de brechas de ingresos e informalidad.

Los resultados muestran que, en promedio, el 50 % de los hombres y las mujeres están de acuerdo con esta afirmación. No obstante, en ambos géneros se observan marcadas diferencias por nivel educativo: entre las personas con educación superior menor es la aceptación de visiones tradicionales sobre el trabajo doméstico, mientras que para quienes tienen menor escolaridad, esta visión es más aceptada. En contraste, las diferencias entre generaciones son reducidas, lo que sugiere que el paso del tiempo, por sí solo, no ha sido suficiente para modificar estas percepciones culturales sobre el papel de la mujer en el hogar.

La comparación entre las dos rondas de la ENUT revela un hallazgo preocupante. En 2020-2021, período marcado por los confinamientos asociados a la pandemia de COVID-19, se observa un leve retorno hacia percepciones más tradicionales, incluso entre personas con niveles educativos altos. En ambos géneros, aumenta la proporción que está de acuerdo con la afirmación de que las mujeres son mejores en las labores del hogar. Este resultado sugiere que las percepciones culturales no solo evolucionan lentamente, sino que también pueden ser vulnerables a retrocesos en contextos de crisis. El aumento en la carga de trabajo doméstico durante los confinamientos y la salida temporal de muchas mujeres del mercado laboral reforzaron, en la práctica, divisiones tradicionales de roles, lo que pudo haber influido en la manera como se evalúan estas tareas.

La evidencia presentada sugiere que la llamada “revolución doméstica” en Colombia sigue siendo esquiva. A pesar de los avances en educación y participación laboral femenina, las percepciones culturales sobre los roles de género dentro del hogar cambian a un ritmo mucho más lento. Incluso entre los grupos más educados, persisten creencias tradicionales que ayudan a explicar por qué la distribución del trabajo no remunerado continúa siendo desigual, aun cuando las diferencias de género en el mercado laboral se hayan acortado.

Gráfico 1: Porcentaje de mujeres que están de acuerdo o en desacuerdo con la afirmación “Las mujeres son mejores en las tareas del hogar que los hombres” según nivel educativo.
a. 2016-2017
Gráfico de barras apiladas que muestra el porcentaje de mujeres que están de acuerdo o en desacuerdo con la afirmación “Las mujeres son mejores en las tareas del hogar que los hombres”, desagregado por generación y nivel educativo para el período 2016‑2017. Se presentan cuatro grupos generacionales: Generación Z (1997‑2010), Millennials (1981‑1996), Generación X (1965‑1980) y la cohorte de alta fecundidad y baja participación (1936‑1964). Para cada generación se incluyen tres niveles educativos: “Primaria y menos”, “Secundaria” y “Terciario”. En todos los grupos, las barras correspondientes a mujeres con menor nivel educativo muestran mayores porcentajes de acuerdo con la afirmación. A medida que el nivel educativo aumenta, el porcentaje de acuerdo disminuye y el porcentaje de desacuerdo aumenta. Este patrón se repite de forma similar en todas las generaciones, aunque las generaciones más jóvenes presentan niveles ligeramente menores de acuerdo en comparación con las mayores.
b. 2020-2021
Gráfico para el período 220‑2021. En todos los grupos, las barras correspondientes a mujeres con menor nivel educativo muestran mayores porcentajes de acuerdo con la afirmación. A medida que el nivel educativo aumenta, el porcentaje de acuerdo disminuye y el porcentaje de desacuerdo aumenta. Este patrón se repite de forma similar en todas las generaciones, aunque las generaciones más jóvenes presentan niveles ligeramente menores de acuerdo en comparación con las mayores.
Fuente: ENUT 2016 y ENUT 2020.
Gráfico 2: Porcentaje de hombres que están de acuerdo o en desacuerdo con la afirmación “Las mujeres son mejores en las tareas del hogar que los hombres” según nivel educativo.
a. 2016-2017
Gráfico de barras apiladas que muestra el porcentaje de hombres que están de acuerdo o en desacuerdo con la afirmación “Las mujeres son mejores en las tareas del hogar que los hombres”, según nivel educativo y generación, con datos de 2016‑2017. Para cada generación, generación Z (1997-2010), millennials (1981-1996), generación X (1965‑1980) y la cohorte de alta fecundidad y baja participación (1936‑1964), se presentan tres barras: primaria y menos, secundaria y terciario. En todas las generaciones, el porcentaje de hombres de acuerdo es mayor entre quienes tienen menor nivel educativo y disminuye conforme aumenta el nivel educativo. Las generaciones mayores muestran niveles más altos de acuerdo en comparación con las generaciones más jóvenes.
b. 2020-2021
Gráfico para el periodo 2020‑202. En todas las generaciones, el porcentaje de hombres de acuerdo es mayor entre quienes tienen menor nivel educativo y disminuye conforme aumenta el nivel educativo. Las generaciones mayores muestran niveles más altos de acuerdo en comparación con las generaciones más jóvenes.
Fuente: ENUT 2016 y ENUT 2020.