El logro de la autosuficiencia


 
No obstante que para 1987 la Imprenta tenía ya más de 27 años de actividad, así como experiencia y capacidad más que suficientes para producir cualquier signo, su producción estuvo limitada a las dos y máximo a las tres más bajas denominaciones de la estructura vigente.
 
Por otro lado, la creciente demanda de la Tesorería del Banco y los elevados costos de importación de billetes comparados con los de fabricación local, reforzaron la política definida por la junta directiva del Banco en el sentido de acelerar el proceso de sustitución de importaciones; para cumplir el propósito, con el decidido apoyo de las áreas interrelacionadas y el respaldo de las directivas, se concretó la ejecución de una serie de iniciativas tendientes a lograr este objetivo en el corto plazo. Para atender este importante empeño, el Banco determinó efectuar un cambio en la Dirección de la Imprenta, nombrando, a finales de 1987, al Ing. Rafael Cruz Villamil (autor de estas notas), en remplazo del Dr. David Vallejo M. Al cargo de subdirector técnico fue promovido el Ing. Orlando Melo Castañeda.
 
Como resultado de lo anterior, entre 1987 y 1990 se cumplieron las siguientes actividades tendientes a lograr el objetivo propuesto: 
 
  • Estudios sobre diferentes alternativas que permitieran aumentar la capacidad de producción de la Imprenta, en las instalaciones existentes y básicamente sin considerar adquisición de nuevos equipos.

    Los citados estudios permitieron obtener las aprobaciones necesarias para desarrollar las siguientes obras y cambios técnicos en el proceso. 
 
  1. Construcción de una ampliación del edificio, dedicada básicamente a aumentar la capacidad de almacenaje de papel en proceso, para con la seguridad adecuada, poder elevar los niveles de reserva del material en proceso.
     
  2. Desarrollo de los estudios y pruebas necesarias para realizar el cambio de la impresión intaglio por la nueva técnica llamada Intaglioset, aplicable en principio, a los reversos de los billetes de baja denominación. Con esta tecnología, el tradicional grabado intaglio multicolor, se convierte en una impresión adicional del proceso de offset pero manteniendo el aspecto y detalle de la calcografía. De esta manera aparte de liberar capacidad de producción en la etapa de la impresión intaglio, se obtuvo una importante reducción en los costos de fabricación de las denominaciones sometidas al cambio.

    Tal sustitución fue sucesivamente aprobada para ser realizada, en su oportunidad, en los reversos de los de los billetes de $200, $100, $500, $1.000 y $2.000 (Bolívar). El nuevo diseño del billete de $2.000 (Santander) fue concebido para ser impreso desde la primera edición con esta técnica, pero logrando adicionalmente, un efecto de irisado en dos colores. 

    Este tipo de modificaciones es particularmente válido y aceptable cuando por efectos de la inflación, un billete originalmente de alta denominación va gradualmente perdiendo su poder adquisitivo y consecuentemente su atractivo para los falsificadores pero no obstante, su costo de producción se mantiene o se incrementa. La experiencia demostró que este cambio, no causó ningún problema a la circulación de los signos como sí ocurrió con una modificación de naturaleza diferente realizada unos años atrás al suprimir la marca de agua en el papel usado para el billete de $50. 
     
  3. Del mismo modo y para utilizar la máxima capacidad que ofrecía una parte del equipo, se adelantaron los análisis y pruebas necesarias para incrementar el número de billetes por hoja en un porcentaje importante de la producción. Este cambio del formato de 35 a 40 unidades por pliego, permitió a partir de 1988 incrementar los volúmenes de fabricación y, consecuentemente, contribuir a la reducción de los costos. Esta iniciativa fue concebida completamente por el personal técnico de la Imprenta, aún superando los límites definidos por la firma fabricante de los equipos.
 
 
  • Durante 1988, gracias al empeño del personal tanto de producción como de servicios, fue posible producir, por primera vez localmente, y en tiempo récord, los billetes de $500 y $1.000 en cantidades de 100 y 50 millones de unidades, respectivamente. También se dieron los primeros pasos para montar la producción del billete de $2.000, cuya realización se cumplió, con el éxito esperado, en el año 1989, con la producción y entrega de 130,5 millones de piezas.

    Las primeras ediciones de estas tres denominaciones se emitieron con las firmas de Francisco J. Ortega, Gerente y Roberto Salazar Manrique, Abogado Subgerente. Como se puede observar, el Banco en algunos períodos ha cambiado el cargo del funcionario que en compañía del gerente firma los billetes. Desde 1994 este privilegio lo ostenta el Gerente Ejecutivo.

    Las fechas de esas primeras ediciones fueron asignadas así: 
 
$500 12 de octubre de 1987
$1.000 1 de enero de 1987
$2.000 17 de diciembre de 1986
 
  
  
 
A finales de 1989, de acuerdo con la estructura de denominaciones vigente, solamente quedaba pendiente la integración del billete de $5.000 a la fabricación nacional. Esta denominación fue originada y producida inicialmente por la Bundesdruckerei de Alemania en 1986. Posteriormente dos ediciones sucesivas en 1987 y 1988 fueron encargadas al Istituto Poligrafico e Zecca dello Stato de Italia, utilizando el mismo diseño pero para estos casos fue necesario que el proveedor realizara de nuevo grabados y material de impresión, lo cual no permitió obtener una reproducción completamente fiel.
 
 
  
  
 
Para la producción local de este signo, el banco contaba con los materiales originales tanto de Alemania como de Italia. Por cuanto la calidad del trabajo alemán presentaba mejores condiciones de calidad, se optó por éste para las sucesivas ediciones nacionales de este billete. Dicha labor se adelantó durante 1990 año en el cual pudo cumplirse el anhelado objetivo de suplir la totalidad de las necesidades de billetes del Banco con producción nacional.
 
La primera edición de fabricación local se imprimió con las firmas de Francisco J. Ortega, gerente y Luis C. León, secretario; y la fecha: 1° de enero de 1990.
 
Los niveles de producción entre 1989 y 1993 fueron gradualmente incrementados desde 350 millones de piezas hasta la cifra récord de 590 millones, sin recurrir a adquisiciones de equipo adicional con excepción de una nueva máquina de numeración que se instaló en 1993, con el fin de renovar el antiguo equipamiento de esta sección.
 
El programa de producción de 1993 contempló la impresión del billete de $10.000 (Descubrimiento de América) cuya primera edición en 1992, como se mencionó, fue encargada al Banco de México.
 
La primera edición local elaborada con base en los materiales originales elaborados en Suiza se preparó con las firmas de Miguel Urrutia M., Gerente General y Fernando Copete S., Gerente Ejecutivo, con la fecha limitada al año 1993. Como curiosidad se anota que este caso de colocar únicamente el año, sin mencionar día y mes es único en los billetes del Banco de la República.
 
Por otro lado, la entrada en vigencia de la nueva Constitución en 1991 originó la promulgación de la Ley 31 de 1992, que dictó las normas de sujeción del Banco de la República para el ejercicio de sus funciones. En el artículo 56 de dicha ley se estableció que todos los bienes de la Casa de Moneda, incluyendo la Imprenta de Billetes pasarían a ser propiedad del Banco. En consecuencia mediante el contrato celebrado a mediados de 1993, la Imprenta pasó nuevamente a ser una dependencia del Banco.
 
El lamentable suceso del robo de billetes "sin emitir" a la sucursal del Banco en Valledupar ocurrido en octubre 16 y 17 de 1994, tuvo importantes consecuencias para el manejo de los billetes en circulación, particularmente en las denominaciones de $2.000 (Bolívar), $5.000 (Núñez) y $10.000 (mujer embera). Como uno de los resultados de este penoso episodio, el Banco, para mantener la fe pública, determinó cambiar el diseño de los billetes de estas tres denominaciones con la mayor celeridad posible. La Imprenta cumplió una vez más importante papel en la ejecución de esta determinación. 
 
  
 
El proceso se inició con la denominación de $5.000 cuyo diseño, fue elegido en 1993 mediante concurso, adjudicado al reconocido pintor colombiano Juan Cárdenas y estuvo dedicado a rendir homenaje al poeta José Asunción Silva, cuyo retrato en grabado se ubicó en el anverso, rodeado de elementos secundarios diseñados como interpretaciones artísticas de pasajes del poema "Nocturno". Un fragmento de esta obra se reproduce, en microimpresión, en una cara del mausoleo que aparece en la viñeta del reverso, bellísima composición, igualmente alusiva al citado poema, egregia obra de la literatura colombiana. 
 
"Una noche,
una noche toda llena de perfumes,
/ de murmullos y de música de alas,
una noche,
en que ardían en la sombra nupcial y húmeda
/ las luciérnagas fantásticas…"
 
El complemento de la ornamentación se realizó con diseños multicolores del estilo Art Nouveau vigente a finales del siglo XIX, época que fue testigo de la brillantez del gran poeta.
 
La originación y primera edición fueron contratados con la firma Thomas De la Rue de Inglaterra. En forma casi paralela, se produjo la impresión de la primera edición local, a mediados de 1995.
 
Dicha edición tiene las firmas de Miguel Urrutia M. y Fernando Copete S. como gerente general y gerente ejecutivo respectivamente, y la fecha: 1° de marzo de 1995.
 
En forma simultánea se adelantó lo correspondiente a la denominación de $10.000, con un diseño preparado, bajo las orientaciones del gerente del banco Dr. Miguel Urrutia M. para honrar la memoria de la heroína Policarpa Salavarrieta, al celebrar el bicentenario de su nacimiento.
 
El grabado del retrato, motivo principal del anverso se basó en un óleo realizado por el pintor José María Espinosa y en el reverso una vista de la plaza principal de Guaduas, cuna de la heroína, el cual se obtuvo como fragmento de una acuarela del diplomático pintor inglés Edward W. Mark. En este billete se utilizó por primera vez el moderno dispositivo de seguridad conocido como "Tinta ópticamente variable" cuya propiedad permite observar el motivo precolombino ubicado en el extremo superior izquierdo del anverso, en dos colores (violeta o verde) según el ángulo de observación.
 
Al igual que con la denominación de $5.000, la primera edición de este billete se ejecutó junto con la originación en Inglaterra y Malta con la firma Thomas De la Rue. Muy rápidamente con este mismo material, se produjo la edición local en la Imprenta de Billetes, con las firmas de Miguel Urrutia M. y Fernando Copete, y la fecha: 1° de marzo de 1995
 
El papel de las dos denominaciones descritas fue dotado de un dispositivo de seguridad adicional a los existentes, conocido como "lentejuelas iridiscentes" que protegen el billete contra falsificación mediante fotocopiadora.
 
  
 
Para concluir el ejercicio de sustitución de las tres denominaciones afectadas, durante 1996 se preparó la denominación de $2.000, a partir del diseño elaborado por el arquitecto José Pablo Sanint, para rendir de nuevo homenaje al Hombre de las Leyes, General Francisco de Paula Santander.
 
Se destacan en este diseño, por el anverso, el gran tamaño del grabado del retrato y de la correspondiente imagen de la marca de agua acompañados del fondo multicolor que reproduce un paisaje panorámico de un estero de los Llanos Orientales. Por el reverso se aprecia la fachada del antiguo edifico de la Casa de la Moneda de Bogotá, con la silueta del portal principal destacada en primer plano. Esta cara del billete se imprimió en esta oportunidad con la técnica Intaglioset, por primera vez a dos colores con efecto de "irisado". Se anota como hecho curioso que también por primera vez la numeración de un billete del Banco se presentó en el reverso.
 
Este billete, desde su primera edición, fue impreso en las instalaciones de la Imprenta. Para esta primera edición se asignó la fecha: 2 de abril de 1996 e igualmente las firmas de Miguel Urrutia M. y Fernando Copete S.
 
A continuación, para atender las necesidades de la circulación, de acuerdo con la estructura de denominaciones vigente, fue necesario introducir una nueva denominación de mayor valor, en este caso el billete de $20.000.
 
El material original de este billete se preparó por la firma Thomas De la Rue de Inglaterra, con base en el diseño elaborado por el maestro Juan Cárdenas y fue dedicado a honrar la memoria del importante científico colombiano Julio Garavito Armero (1865-1920).
 
Julio Garavito, profesor de matemáticas, ingeniero civil, director del Observatorio Astronómico, gracias a su permanente interés científico adelantó, con escasos recursos técnicos, estudios de dinámica astronómica dedicados, en particular, a analizar las irregularidades que se observan en los movimientos orbitales de la Luna, trabajo que le mereció en 1970 el reconocimiento de la Unión Astronómica Internacional, mediante la designación de un conjunto de cráteres de la superficie lunar con el apellido del ilustre profesor.
 
El diseño de este signo presenta por el anverso además del retrato del personaje honrado, una vista de la Luna observada desde la Tierra, un elemento con las iniciales del banco "brc" en imagen latente y en un diseño geométrico, el dispositivo impreso con tinta ópticamente variable sobre fondo multicolor compuesto por vistas de la superficie lunar. Por el reverso se aprecia la reproducción de una fotografía de la tierra tomada desde la superficie de la Luna sobre fondo conformado con diseños geométricos alusivos a los cálculos de Garavito sobre el movimiento lunar. Por primera vez se utilizó para este billete un hilo de seguridad del tipo "aventanillado" con texto interior: "veinte mil pesos" y segmentos plateados que sobresalen del papel los cuales presentan efectos de fluorescencia multicolor bajo luz ultravioleta.
 
Este billete fue impreso, directamente por la Imprenta, desde su primera edición a mediados de 1996, con la fecha 23 de julio de 1996 y las firmas de Miguel Urrutia M. y Fernando Copete S.
 
A finales del mes de mayo de 1997, luego de culminar una larga y fructífera carrera en la Imprenta y haber satisfecho las metas propuestas por la institución, el Ing. Rafael Cruz Villamil, se retiró como pensionado del banco.
 
 

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