Proceso de toma de decisiones de política monetaria

El Banco toma decisiones sobre la tasa de interés de política monetaria teniendo en cuenta el análisis del estado actual de la economía, sus perspectivas y la evolución del pronóstico de inflación frente a la meta. Si, como resultado de esta evaluación, se concluye que existen riesgos de que la inflación se desvíe persistentemente por encima de la meta en el horizonte de tiempo en el cual opera esta política, la autoridad monetaria aumentará la tasa de política. Así mismo, si la economía excede un ritmo de crecimiento sostenible, podrán aparecer excesos de gasto que comprometan la estabilidad de precios o desemboquen en fragilidad financiera. En este contexto, el Banco subirá la tasa de interés para evitar caídas fuertes futuras en la producción y el empleo. 

Para la toma de decisiones de política monetaria la JDBR evalúa el estado presente y futuro de la economía, así como, el pronóstico de inflación y sus desvíos con respecto a la meta. Esto debido a que las acciones adecuadas de política monetaria dependen de la naturaleza de dichos desvíos.  Si las variaciones en los precios al consumidor se originan en movimientos de la demanda (gasto) de la economía, el riesgo de que el producto exceda su nivel sostenible coincide con el riesgo de que la inflación se sitúe por encima de la meta, y viceversa. Esto sucede porque una demanda agregada muy fuerte presiona el uso de la capacidad instalada de la economía y genera mayores incrementos de los costos de producción. En estas circunstancias, las acciones de política monetaria dirigidas a estabilizar el gasto y la producción alrededor de sus valores sostenibles también estabilizan la inflación alrededor de su meta.  En este caso, el logro de la meta de inflación es compatible con el objetivo de alcanzar el máximo nivel sostenible de la producción y el empleo.

Sin embargo, puede suceder también que, en ausencia de excesos de demanda, haya presiones al alza sobre la inflación causadas por restricciones temporales en la oferta de la economía. En estos casos, el incremento de los costos de producción aumenta y las firmas reducen la producción y el empleo. En un escenario como éste, existe el riesgo de que las desviaciones de la inflación respecto a la meta se prolonguen más allá de la duración de las perturbaciones de la oferta. No obstante, si la meta de inflación es creíble, es decir, los mercados anticipan que el Banco no va a permitir una brecha persistente entre la inflación y el 3%, las expectativas se mantendrán alineadas con la meta. En estas circunstancias, la autoridad monetaria puede garantizar el cumplimiento futuro de la meta de inflación, sin incurrir en grandes defectos o excesos de producción y empleo.