EL GERENTE GENERAL DEL BANCO DE LA REPÚBLICA, JUAN JOSÉ ECHAVARRÍA, PRESENTA: “SITUACIÓN ACTUAL Y PERSPECTIVAS DE LA ECONOMÍA COLOMBIANA”


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En este informe se presenta información al mes de abril, sin embargo, se debe tener en cuenta que las decisiones de la pasada Junta Directiva del Banco de la República realizada a finales de dicho mes consideró la información de inflación disponible al mes de marzo. Se han presentado variaciones importantes en el último mes.

 

1. INFLACIÓN

 

En abril de 2017 la inflación anual al consumidor descendió por noveno mes consecutivo y se situó en 4,7%. El menor ritmo de aumento en el precio de los alimentos continuó explicando la desaceleración de los precios al consumidor. Por su parte, el IPC sin alimentos (5,6%) y el promedio de las cuatro medidas de inflación básica (5,52%), la cual se refiere a aquella que no tiene en cuenta los precios que responden a choques de oferta, o que son muy volátiles, volvieron a registrar en abril un descenso lento en sus variaciones anuales, con tasas superiores a la meta del 3% y similares a las observadas en diciembre pasado.

 

Varios factores podrían explicar el lento descenso de la inflación básica. Uno de ellos, de carácter transitorio, fue el aumento del IVA y de otros impuestos indirectos, cuyo impacto sobre el nivel de precios se habría dado, en su mayor parte, en los primeros meses de 2017. El grupo de transables sin alimentos ni regulados habría sido el más impactado por el aumento en los impuestos y esto explicaría en buena parte su aceleración. El precio de la gasolina, también afectado por la reforma tributaria, registró aumentos altos, e impidió mayores descensos en la variación anual del grupo de regulados.  

 

La indexación de precios y salarios ha elevado la persistencia de la inflación, un factor que también ha contribuido a retardar la reducción de la inflación. Este efecto se ha reflejado con mayor intensidad en el grupo de no transables, cuya variación anual se aceleró en los primeros tres meses del año. En efecto, sectores intensivos en mano de obra como la educación y los servicios de salud, que no fueron incluidos en la reforma tributaria, han registrado importantes aumentos de precios, similares al incremento del salario mínimo y del nivel general de salarios. La indexación también está afectando la variación de precios en arrendamientos, que en lo corrido del año a marzo venía registrando un incremento lento pero constante.

 

La menor variación anual del IPC y las acciones de política monetaria han contribuido a reducir las expectativas de inflación, algunas de las cuales ya se encuentran dentro del rango meta del Banco de la República (2-4%). En particular, las expectativas que resultan de los papeles de deuda pública señalan que en 2018 la inflación promedio se ubicaría en 3,18% y a plazos más largos cerca del 3%.

 

2. CRECIMIENTO

 

La economía colombiana se encuentra culminando el proceso de ajuste en su demanda interna en respuesta al deterioro del ingreso nacional registrado desde mediados de 2014. Ante este deterioro, reflejado principalmente en una caída de los ingresos públicos, la reforma tributaria era necesaria para alcanzar un ajuste ordenado de la economía, garantizar la sostenibilidad fiscal y externa del país y, en general, propender por la inversión y el crecimiento económico sostenible. No obstante, en el corto plazo, el aumento del IVA y de otros impuestos indirectos ha afectado la capacidad de gasto de los hogares y por esta vía el consumo. El  menor poder adquisitivo de las familias debido al incremento de la inflación y las acciones de política monetaria necesarias para hacer retornar la inflación a la meta del 3%, también han sido factores que han contribuido a la desaceleración del crecimiento económico. Adicionalmente, aunque se ha observado alguna recuperación de la demanda externa, su crecimiento sigue bajo y ha sido insuficiente para impulsar de forma robusta las exportaciones del país.    

 

Con este contexto macroeconómico, las cifras de actividad económica para el primer trimestre de 2017 sugieren que la dinámica de la demanda interna habría sido más débil que la estimada tres meses atrás. Indicadores como el índice de confianza del consumidor y las ventas al por menor apuntan hacia un consumo creciendo a tasas históricamente bajas. La inversión podría registrar una recuperación modesta, principalmente por el comportamiento de las obras civiles. La dinámica de las exportaciones netas habría restado al crecimiento. Con estas cifras, el equipo técnico del Banco de la República estima un crecimiento económico de 1,3% para el primer trimestre de 2017, en un rango entre 0,8% y 1,8%.  

 

Para lo que resta de 2017 cabe esperar un crecimiento económico bajo, con una recuperación modesta en el segundo semestre del año. La dinámica de la demanda interna seguiría débil, liderada principalmente por la inversión en obras civiles. Es probable que la demanda externa y los términos de intercambio del país se sigan recuperando, en un entorno de comercio mundial más dinámico pero con alta incertidumbre. Por todo lo anterior, el equipo técnico redujo la proyección de crecimiento para todo 2017 desde 2,0% a 1,8%, contenida en un rango entre 0,8% y 2,6%.  

 

3. BALANCE DE RIESGOS Y DECISIONES DE POLÍTICA MONETARIA 

 

La economía colombiana continúa ajustándose a los fuertes choques registrados desde 2014 y es probable que el déficit en la cuenta corriente se siga corrigiendo. La dinámica del producto ha sido más débil que la proyectada y aumentó el riesgo de que la desaceleración de la economía sea más fuerte que la compatible con el ajuste al deterioro registrado en el ingreso nacional. La inflación sigue disminuyendo, pero esto obedece principalmente a la dinámica favorable del precio de los alimentos. La reversión de la inflación básica ha sido más lenta que la total, afectada por los aumentos de los impuestos, por los mecanismos de indexación y por el incremento de la persistencia de la inflación.

 

Ante esta coyuntura macroeconómica, en la pasada reunión celebrada a finales del mes de abril y que se basó en la información disponible hasta dicho momento, la Junta del Banco de la República ponderó los siguientes factores en su decisión:

 

  • La creciente debilidad de la actividad económica y el riesgo de una desaceleración mayor a la prevista.
  • La incertidumbre sobre la velocidad de la convergencia de la inflación a la meta del 3%. La reducción de la inflación se explicó en su mayor parte por el comportamiento de los precios de los alimentos. Los mecanismos de indexación y el aumento en la persistencia de la inflación pueden prolongar la convergencia de la inflación a dicha meta.
  • El nivel actual de la tasa de interés real de política es todavía contractivo. Dicha tasa se mide teniendo en cuenta las expectativas de inflación, las cuales se vienen reduciendo.

 

Al analizar lo anterior, la Junta decidió reducir en 50 puntos básicos su tasa de interés de referencia ubicándola en 6,5%, nivel acorde con el balance de riesgos y coherente con el objetivo de llegar a la meta de inflación del 3% en 2018. Reducciones adicionales tendrán en cuenta el balance de riesgos entre una convergencia lenta de la inflación al 3% y una mayor desaceleración de la actividad económica con respecto a lo previsto.

Lunes, 15 Mayo 2017
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