Ciudades y pueblos x
Fauna x
Fiestas y costumbres x
Flora x
Gente x
Geografía x
Medios y modos de viaje x
Trabajo y técnica x
Vestigios Arqueológicos x
Vías de comunicación x
curadurias

La ruana bacana

Trabajo y técnica 1872-01-09 Laguna de Fúquene, Boyacá, Colombia Tomo VII
Desde bien temprano empezamos a encontrar en opuesta dirección a la que nosotros seguíamos, un número muy crecido de canoas tripuladas por indios, y cargadas de sal y otros artículos de consumo, que conducían, atravesando la laguna desde Ubaté y Fómeque, al mercado de Chiquinquirá, que se celebra todos los miércoles. La tripulación de estas pequeñas piraguas, componíase en casi todas de dos o tres indios con canalete o remo corto y de ancha pala, y muchas de ellas llevaban a guisa de vela una ruana o manta de las que los indios usan como abrigo, sujeta entre dos palos, en la disposición que puede observarse en el correspondiente dibujo.

Indio conductor de sal por la Laguna de Fúquene y río de La Balsa
Tomo VII
Indio conductor de sal por la Laguna de Fúquene y río de La Balsa
1872-01-09
Gutiérrez de Alba, José María
Acuarela sobre papel blanco
14,6 x 22,4 cm

muchas de ellas llevaban a guisa de vela una ruana o manta de las que los indios usan como abrigo

Los indios nos saludaban a nuestro paso con la afable humildad que los indígenas de las cordilleras conservan aún como uno de sus rasgos característicos, y con el sombrero en la mano, y bajos los ojos, pronunciando el buenos días, sumerced mi amo, o Bendito y alabado sea el Santísimo..., palabras sacramentales de su saludo, cuando éste se dirige a personas en quienes reconocen superioridad de categoría.

Algunos de ellos, al ver que nos dirigíamos hacia la laguna grande, que, no sin riesgo acababan ellos de atravesar, nos anunciaron que estaba muy brava y que formaba cogollo, con lo cual querían decir que se hallaban sus olas muy encrespadas, elevándose en forma de pirámides. Continuamos, sin embargo, y a eso de las dos de la tarde, penetramos en sus revueltas aguas, siguiendo su orilla occidental, hasta donde el oleaje, que saltaba por la proa y por la banda de estribor, nos hizo ya temer un fracaso.
Subir
Anterior
Siguiente