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La Sociedad cucuteña

Ciudades y pueblos 1883-12-08 Cúcuta, Norte de Santander, Colombia Tomo XI
Aunque deseaba continuar pronto mi viaje, no pude hacerlo con mucha premura por tener que arreglar algunos asuntos interesantes. El cambio de monedas entre Colombia y Venezuela, por donde forzosamente tenía que salir, me obligaba a la pérdida de un veinte por ciento, diferencia enorme, que no consiste en el valor intrínseco de las monedas sino en el capricho del legislador venezolano; las letras sobre Europa no podían obtenerse sino con pérdida de un veinte y cinco por ciento, y aun así, se encontraban con dificultad, por ser escasas las transacciones comerciales. No era otra la razón de hallarse en Cúcuta los negocios tan abatidos. El ínfimo precio del café tanto en Europa como en los Estados Unidos del Norte, por la mucha aglomeración de este producto en los mercados, debido al desequilibrio cada vez mayor entre el producto y el consumo, había determinado en aquella importante plaza una paralización tal, que se dejaba sentir en todas las clases sociales. Mientras el café tuvo elevados precios, afluían a Cúcuta las pingües cosechas no solamente de aquella comarca sino de toda la región del Táchira, en territorio venezolano, y del Norte de Colombia, donde el cultivo del café es la principal fuente de riqueza; pues si bien el cacao, que sale por allí también, para expenderse en Europa con el nombre de Caracas, no deja de dar buenos rendimientos, es casi insignificante en comparación del otro artículo.

Otra calle en la nueva Cúcuta
Tomo XI
Otra calle en la nueva Cúcuta
1883-12-08
Anónimo
Fotografía sobre papel
15,1 x 21,2 cm

Al abatimiento comercial uníase el desaliento producido por una epidemia de fiebres malignas, que habían llevado el luto a muchas familias respetables, y que algunos doctores calificaban de fiebre amarilla; sin embargo, esto no evitaba que algunas noches diesen en las calles algunos escándalos varios jóvenes despreocupados, ni que en los centros más cultos, como el Casino comercial, se reuniese la gente acomodada para pasar el rato en diversiones honestas. La sociedad de Cúcuta tiene ya mucho de europea, o más bien de cosmopolita, en sus costumbres y en su trato: el comercio es casi todo Alemán y los naturales se acomodan muy bien a ciertos hábitos extranjeros; los que visitan la población, si son personas de alguna importancia, son visitados y obsequiados por las gentes más distinguidas, y nosotros tuvimos que agradecer mucho bajo este concepto a las familias de mejor posición social que en ella residen.

La sociedad de Cúcuta tiene ya mucho de europea, o más bien de cosmopolita, en sus costumbres y en su trato: el comercio es casi todo Alemán y los naturales se acomodan muy bien a ciertos hábitos extranjeros

Pocas fiestas se celebraron allí durante nuestra permanencia; sólo hubo una de carácter religioso con una procesión, que salió por las calles al anochecer, llevando algunas imágenes, precedidas de música estrepitosa y de disparos de cohetes en tan copioso número, que producían un verdadero aturdimiento. En ella no pudo menos de llamar nuestra atención la ausencia absoluta de personas de las clases ilustradas, que sin embargo concurren con frecuencia al templo, lo cual indica que los actos religiosos de aquel carácter se alejan cada día más de nuestras costumbres, y sólo tienen importancia y encuentran séquito entre las clases más ignorantes, que en todos los países toman por diversión cualquier clase de espectáculo.
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