En la literatura económica, la importancia de la inversión privada
para el crecimiento económico ya es una idea ampliamente aceptada (véase por ejemplo, De
Long y Summers (1993); Levine y Renelt (1992). La necesidad de aumentar la participación
del sector privado en la formación de capital total, permitiendo de esta manera que los
recursos de inversión pública se destinen al suministro de bienes y servicios públicos,
es también cada vez más aceptada. No obstante, depender de una estrategia de crecimiento
liderada por la inversión privada es difícil si esta inversión no es especialmente
dinámica.
Infortunadamente, esta falta de dinamismo parece ser una descripción bastante exacta de
la inversión privada en Colombia durante las últimas décadas (1). En general las
explicaciones para esta característica de la economía Colombiana han enfatizado la
hipótesis del acelerador. Los resultados han sido ambiguos, con algunos trabajos
encontrando una relación positiva entre variables de demanda e inversión (por ejemplo,
Chica 1984 y 1988; Ocampo et al. 1988). Sin embargo, Fainboim (1990) concluye que aunque
puede ser contemporánea, esta relación no se mantiene en el largo plazo. Otras variables
que se muestran generalmente significativas en determinar la tasa de inversión son el
efecto negativo del precio relativo del capital, tradicionalmente alto en Colombia, la
disponibilidad de divisas y de recursos internos y la tasa de cambio real (Cárdenas,
1996; Cárdenas y Olivera 1995; Ocampo et al. 1988; Reyes 1978). Pocos estudios incluyen
la tasa de interés entre las variables que puedan incidir en la inversión, y cuando se
ha incluido, los resultados han sido ambiguos (Cárdenas y Olivera, 1995; Echeverry, 1993;
Fainboim, 1990)(2).
Este trabajo contribuye al estudio de comportamiento de la inversión en Colombia a
través de otro canal, concretamente los efectos de la incertidumbre económica en la
inversión irreversible. Este enfoque relativamente nuevo ha ayudado en el análisis del
conducto de la inversión tanto en países industrializados como en vía de desarrollo, y
parece ser de particular interés al caso de un país como Colombia, sujeto a un grado de
volatilidad considerable en los ámbitos económicos y políticos han tenido un impacto
significativo y negativo en las tasas de inversión. Antes de pasar al modelo teórico (la
sección III) y a los resultados econométricos (sección IV), se presenta un resumen
breve de los hechos estilizados de la inversión colombiana.
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(1)
Mientras que las tasas de inversión privada se recuperaron a principios de los noventa,
todavía son relativamente bajas comparadas con muchos otros países, y aún cuando se
comparan a las tasas en Colombia durante los años cincuenta y sesenta. Indicaciones
recientes señalan que otra vez las tasas de inversión están mostrando una tendencia a
la baja.
(2) Fainboim (1990), por ejemplo, encuentra que la tasa
de interés real ha tenido poco efecto sobre las tasas de inversión en el país, tal vez
por la deducibilidad tributaria de los intereses, combinando con el efecto de las altas
tasas de inflación. Por otro lado, Echeverry (1993) concluye que choques a la tasa de
interés tienen un efecto negativo sobre el nivel de la inversión real en maquinaria y
equipo nacional. |