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Durante el Período Tardío
del Cauca Medio la orfebrería continuó siendo
fuente de prestigio para los líderes; sin embargo, las
transformaciones que dieron paso a una nueva época mostraron
cambios en las funciones, formas y tecnología de los
objetos que cumplían este propósito.
Si
en el Período Temprano los recipientes y palillos para el consumo de la
coca, así como los cascos y las diademas, eran los emblemas más
visibles del poder; en épocas tardías cumplieron esta función
pectorales circulares, narigueras triangulares y adornos sublabiales de diversos
tipos. Las formas de mujeres y de frutos fueron desplazadas por figuras masculinas
y de hombre-animal, geométricas y zoomorfas: nuevos símbolos que
revelan la aparición de nuevas ideas relacionadas con el cargo de los líderes. Los
pectorales circulares planos sobresalen entre los nuevos emblemas de poder por
su gran tamaño y elaboración. En ellos se invirtió una cantidad
significativa de metal y trabajo; algunos alcanzan diámetros hasta de 30
centímetros y varios llevan complejos diseños repujados. Un estudio
iconográfico de estos diseños mostró que responden a cuatro
categorías o patrones básicos: 1. dibujos basados en formas geométricas
y de aves esquemáticas, 2. figuras de lagartijas y tal vez otros lagartos,
3. imágenes antropomorfas masculinas estilizadas y 4. figuras humanas con
rasgos animales. Una
mirada cuidadosa a estos diseños permite advertir que los tres últimos
patrones conforman un continuo de transformaciones. En las figuras de hombre-animal
se mezclan elementos de las otras dos categorías: la cabeza, los adornos
de orfebrería, el sexo y las tetillas son humanas; mientras el cuerpo,
la posición corporal, la cola y los dedos engrosados son de reptiles. De
esta combinación de elementos pueden interpretarse estas figuras como representaciones
de hombres-lagarto. Algunas de ellas muestran además un par de orejas redondeadas
en la parte superior de la cabeza que semejan las de un felino, como si aludieran
a mezclas de hombre con más de un animal. Gracias
a la arqueología y la etnología, sabemos que en las sociedades indígenas
americanas, desde épocas antiguas, ha existido la creencia en la capacidad
de algunos individuos de transformarse en animal y apropiarse así de sus
facultades. Particularmente son los chamanes quienes tienen esta capacidad, y
son verdaderos especialistas en ella. Las transformaciones en ave, jaguar y murciélago
constituyen las transmutaciones más extendidas; así los chamanes
consiguen poder volar, vagar ocultos por la selva, ver en la oscuridad, comerse
a sus enemigos y observar el mundo al revés. Estas facultades son fuente
de gran prestigio y autoridad. Las
representaciones antropozoomorfas en los pectorales, unidas a las descripciones
de los caciques del siglo XVI, sugieren que los líderes del período
Tardío tenían poderes de transformación. Cuentan las crónicas
que los Señores y Caciques de la región
llevaban el cuerpo profusamente pintado y decorado como gatos, portaban
pieles de animales a la espalda, usaban taparrabos largos como colas y uñas
largas como garras. Es probable que estas transmutaciones, como para los chamanes,
fueran origen de admiración y respeto entre su comunidad.
Quimbaya
en la exposición del Museo del Oro.
Cascos, narigueras y poporos. Símbolos de poder en el Cauca medio y Antioquia
en el Periodo Temprano. Hombres-lagartija
y señores-felinos. El poder de la transformación en el Cauca medio
en el Periodo Tardío.
Entierros en
urnas-útero. Una visión circular de la vida y la muerte |