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Los objetos elaborados por los orfebres
de las sociedades del Período Temprano del Cauca medio
y Antioquia, sirvieron como símbolos de prestigio y poder
para sus líderes políticos.
La orfebrería
comprendía adornos corporales, artefactos para el consumo
de las hojas de coca e instrumentos musicales. Las huellas de
desgaste, visibles en narigueras, palillos y otros objetos,
indican que fueron utilizados por estos dignatarios en vida.
A su muerte fueron enterrados con ellos en grandes ajuares como
el Tesoro de los Quimbayas, el Nuevo Tesoro
Quimbaya y varios más, acerca de los cuales existe
alguna documentación a pesar de no haber sido hallados
en excavaciones científicas. Según los pocos contextos
arqueológicos conocidos, al parecer la gente de menor
rango usó sólo algunas narigueras y orejeras.
A
partir de un análisis de los objetos que conforman los ajuares mencionados,
y de las figuras humanas representadas en ellos, se deduce que los atuendos de
los líderes constaban de un casco o una corona, uno o varios pares de orejeras,
una nariguera y un collar de varias vueltas. Estos adornos no conformaban atuendos
que cubriesen gran parte del cuerpo; estaban restringidos a la zona de la cabeza
y el cuello y, con excepción de los cascos y las coronas, eran pequeños
y discretos. Los cascos, utilizados en otras sociedades del mundo con fines protectores
en la guerra, fueron empleados aquí como emblemas de prestigio y fuente
de poder espiritual. El
utillaje usado en el consumo de la coca estaba integrado por poporos recipientes
para almacenar la cal, cuellos de poporo, palillos para extraer la cal y
vasijas para guardar las hojas de coca. Estos artefactos se distinguen por su
gran tamaño pues algunos poporos alcanzan 35 cm de alto y existen palillos
de más de 50 cm de largo; y por su rica iconografía: varios recipientes
son esculturas realistas de figuras humanas representadas con gran lujo de detalles.
El conjunto de
esta orfebrería revela una marcada coherencia en el estilo. Se distingue
por la sobriedad en el diseño y la decoración; las formas realistas
con volúmenes redondeados, el brillo y la tersura de las superficies, y
los colores rojizos. Las formas reproducen la figura humana, con preeminencia
de la femenina, los frutos de calabazas, calabazos y totumas; y animales como
caracoles y pupas de mariposa. Varios adornos muestran formas geométricas
basadas en líneas curvas. En la decoración predominan los calados
y las placas colgantes que a veces ocultan las figuras. Según
análisis de composición de un grupo significativo de objetos, al
parecer esta orfebrería fue elaborada en su totalidad en tumbaga, la aleación
de oro y cobre, de donde adquiere el color rojizo característico. Los contenidos
metálicos oscilan alrededor del 60 por ciento de oro, 30 por ciento de
cobre y 10 por ciento de plata; esta última se encuentra presente por hallarse
asociada naturalmente al oro en los yacimientos. Los adornos pequeños,
así como los grandes recipientes fueron elaborados por la técnica
de la fundición a la cera perdida con núcleo, en la cual estos orfebres
fueron grandes maestros; los cascos y coronas están hechos por martillado
y repujado, también con un gran dominio técnico. Por su calidad
estética y técnica, esta orfebrería es considerada desde
el siglo XIX un patrimonio arqueológico de primer orden para el país.
Quimbaya
en la exposición del Museo del Oro.
Cascos, narigueras y poporos. Símbolos de poder en el Cauca medio y Antioquia
en el Periodo Temprano. Hombres-lagartija
y señores-felinos. El poder de la transformación en el Cauca medio
en el Periodo Tardío.
Entierros en
urnas-útero. Una visión circular de la vida y la muerte |
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