Los cacicazgos muiscas eran unidades políticas que abarcaban un amplio territorio; estaban organizados alrededor de una figura central, el cacique, con su séquito de capitanes, jeques y pregoneros.

Dentro de la sociedad muisca, cada uno de estos personajes cumplía un rol especial que mantenía cohesionado al grupo; los grandes caciques —señores de confederaciones de muchos pueblos— y los jeques fueron los hombres más significativos para las comunidades. Descendientes directos de los dioses, padres de la comunidad, eran iniciados en aspectos sobrenaturales desde muy corta edad lo que les llevaba a adquirir grandes poderes. Estos se obtenían a través de penosos rituales de iniciación, en los cuales estos personajes, eran confinados en pequeños templos llamados cucas, donde no tenían ningún tipo de contacto por años, con excepción a las visitas de los viejos chamanes que les introducían en estas artes sagradas. Sus enseñanzas traían beneficios a la comunidad y hacían de ellos hombres poderosos, capaces de dotar a los suyos de comida en tiempos de crisis, de seguridad frente a pueblos enemigos y demás necesidades que se presentasen.

Sin embargo, la vastedad del territorio hizo que bajo estos grandes personajes existieran mandatarios y sacerdotes locales, junto a una especie de ‘mensajeros’ llamados pregoneros, que se encargaban de tutelar los grupos locales, así como de recordar a la gente el poder de los señores.

Los capitanes y sacerdotes propios de cada capitanía, cuya posición dependía, al igual que la de los grandes señores, de su pertenencia a ciertos linajes, fueron jefes locales. Estos personajes también recibían frecuentemente algún tipo de iniciación religiosa, eso sí, legitimada por los caciques y jeques de mayor jerarquía.

Por su parte, los pregoneros fueron los mensajeros de los caciques; hombres a quienes éste daba parte de su parafernalia —orejeras, mantas y diademas, entre otros objetos— para que con ellas el pregonero pudiera demostrar el poder del cacique en aquellos lugares donde necesitaban la presencia del señor y donde él no pudiera asistir.

Así, caciques, jeques, capitanes, sacerdotes locales y pregoneros, fueron quienes mantuvieron unificadas las gentes, los pueblos y el territorio muisca.

 


Muisca en la exposición del Museo del Oro

Caciques, jeques, capitanes y pregoneros

Vida religiosa y ofrendas

La balsa de Eldorado

Los tres estilos

 
 
 

 

 
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