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El período Ilama marca el comienzo
del uso de la alfarería en la región Calima. Para
estas sociedades la elaboración de piezas de cerámica
fue una forma de expresar materialmente el mundo que les rodeaba,
es decir, los principales aspectos que caracterizaron su vida
diaria. Gran variedad de formas humanas y animales así
como pasajes de la vida cotidiana como la maternidad o la decoración
del cuerpo fueron representados en vasijas de cerámica
de gran calidad estética.
Se sabe que estas vasijas fueron depositadas en tumbas como
parte del ajuar funerario, razón por la cual es posible
que el personaje que muestra la vasija sea el difunto mismo,
esto es, hombres y mujeres dedicados a distintas actividades
económicas, políticas y religiosas.
Las figuras masculinas llevan un recipiente a su espalda; muestran
tocados, collares, brazaletes y pintura corporal sobre el
pecho con diseños formados por figuras geométricas.
Sus rasgos faciales son exagerados, los labios gruesos, la
nariz grande y aguileña y en algunos casos las extremidades
superiores e inferiores son robustas y abultadas, lo que les
confiere una apariencia fuerte y corpulenta. Algunos tocados
tienen forma de cresta y en la cabeza se observan líneas
incisas paralelas que semejan un peinado. Algunas de estas
figuras presentan una especie de liana a manera de diadema,
sugiriendo la utilización de una banda que sostenían
sobre la frente, posiblemente fabricada en alguna fibra vegetal,
para cargar sus recipientes.
Por
su parte las figuras femeninas, de contextura robusta, también exhiben
adornos corporales, peinados y collares. En éstas el tema de la maternidad
es recurrente.
Llaman la
atención figuras con representaciones no tan realistas
como las anteriores. En este grupo encontramos cabezas puestas
en platos y figuras masculinas con sus extremidades inferiores
exageradas.
Al
observar las representaciones cerámicas Ilama se descubre también
la estrecha relación que existió entre la naturaleza y la sociedad.
Animales como la serpiente, el búho o el sapo hacían parte del medio
geográfico, mientras que aves como palomas y pájaros carpinteros
o mamíferos pequeños como el armadillo, eran empleados como parte
de la dieta alimenticia. Sin
embargo, más allá de representaciones realistas, la necesidad de
explicar el universo y reafirmar la seguridad material y espiritual del ser humano,
así como la intención de establecer comunicación con el mundo
sobrenatural, fue expresada por las sociedades del período Ilama a través
de imágenes de apariencia compuesta que mezclan la forma humana con rasgos
animales y elementos fantásticos . Esta intención probablemente
estuvo relacionada con la necesidad de explicar, no sólo la manera como
la sociedad concebía su entorno y su propio ser, sino aquellas fuerzas
de la naturaleza indispensables para la comunicación con seres sobrehumanos
o aquellos acontecimientos producidos por causas desconocidas. Por
un lado, los animales se incorporan al cuerpo de la vasija, formando a su vez
las partes del cuerpo mismo: patas, cola, costillas, cabello, tocado, cejas y
a veces lengua. Algunos presentan ojos saltones como los del cocodrilo y fauces
prominentes como las del jaguar. Por el otro, el hombre se une al animal y se
transforma adquiriendo rasgos de animales como el felino, representado por sus
fauces y bigotes; el sapo, representado por puntos que semejan la piel de los
anfibios o el murciélago, representado por tocados de puntas salientes
y colmillos. Estos
seres sobrenaturales recuerdan la integración del hombre y la naturaleza,
cuando los humanos adoptan rasgos propios del animal y adquieren de forma simbólica
su poder. De la misma manera, el hombre incorpora la naturaleza a la sociedad,
cuando asigna a los animales rasgos propios del comportamiento humano y social. Calima
en la exposición del Museo del Oro Ilama:
Naturaleza y sociedad Expresiones de desigualdad
social durante el periodo Yotoco - Malagana Vida
y muerte durante el periodo Sonso |