La región de San Agustín se destaca por la presencia de por lo menos 500 imponentes figuras antropomorfas talladas en piedra, como parte de templetes funerarios o dispersas en pequeños grupos en un área de aproximadamente 3.000 km2. La mayoría están ubicadas a unos 10 km de la población de San Agustín.

De acuerdo con su función, existen varios tipos de estatuas y otras tallas en piedra en el Alto Magdalena: estatuas de pie en los templetes funerarios, estatuas para ser observadas colocadas en los recintos ceremoniales, estatuas de tamaño mediano enterradas dentro o fuera de las tumbas, estatuas columnares usadas como muros de contención, bloques naturales de piedra tallados como la fuente del Lavapatas, graffiti sobre lajas y petroglifos.

La mayor parte de las estatuas formaron parte de las prácticas fúnebres de antiguas sociedades y por sus características iconográficas están relacionadas con ritos funerarios, con el poder espiritual de los muertos y en general con el mundo sobrenatural.

Las estatuas son fundamentalmente antropomorfas masculinas aunque en algunas ocasiones tienen rasgos de animales como el felino, el caimán y el murciélago. Sus características son similares: ojos en forma de almendra y abultados, nariz achatada y bocas feroces con caninos entrecruzados. Algunas tienen encima una protuberancia angosta, quizás con la intención de darles más altura y así lograr nivelarlas con otras para sostener piedras o lajas. La mayoría fueron originalmente pintadas con colores amarillo, rojo, negro y blanco; no obstante, estos colores sólo se preservaron en aquellas que se han mantenido enterradas o bajo cubierta.

La construcción de estas figuras fue hecha utilizando rocas propias de la región como andesitas y tobas. Por su precisión, detalle y simetría, se cree que existió un diseño previo para su elaboración.

El esquema básico para representar la figura humana fue un tronco recto, hombros altos y cuadrados, posición rígida, cabeza enorme. Los brazos son planos, delgados y ligeramente doblados por los codos, y terminan en dedos y no en garras; las manos en ocasiones sostienen algunos objetos; las piernas, aunque cortas, son humanas al igual que los pies; la parte inferior del cuerpo está ligeramente insinuada. Puede decirse que el cuerpo tiene poca expresión de movimiento o emoción y que la fuerza expresiva se localiza en el rostro, con la boca y los ojos pronunciados.

En algunos casos la figura del personaje-felino es realzada cuando se le trazaron coronas de plumas, cintas con moños alrededor de la cabeza en forma de caracol y punzón, collares, pulseras o cinturones. También se apropia de otros símbolos como cabezas trofeo, serpientes, peces, monos, rasgos fálicos y niños que en muchas ocasiones lo acompañan y le ayudan a reafirmar su poder. Además del conjunto de símbolos vinculados a la imagen del felino como fuerza masculina, existen en la iconografía de esta estatuaria ranas, serpientes y lagartos, seres que se encuentran asociados al elemento agua que parece significar la fuerza vital femenina.

En algunas ocasiones, una estatua puede estar rodeada o custodiada por guardias guerreros, lo que le otorga mayor fuerza e importancia al difunto. Los guardias presentan también elementos simbólicos, como peces, tocados o serpientes.

 


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Parques arqueológicos: San Agustín

 
 
 
 
 
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