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El análisis de la distribución
espacial, centralización y demografía de la población,
así como de la densidad de restos de cerámica,
huesos y líticos hallados durante exploraciones y excavaciones
arqueológicas dentro de un área geográfica
determinada, permite a los arqueólogos estudiar aspectos
característicos de las sociedades del pasado, entre ellos
la forma como fue ocupado el territorio.
En
el caso de San Agustín, los datos obtenidos muestran que a lo largo de
sus tres periodos de ocupación la población se distribuyó
en los mismos sitios y aumentó gradualmente. Hacia el 1000 a.C.
se inició el periodo denominado por los arqueólogos como Formativo,
durante el cual se establecieron sociedades sedentarias y agrícolas, no
muy numerosas, en la región del valle de La Plata. Se sabe que estas sociedades
se concentraron en grupos que han sido interpretados como comunidades o unidades
políticas independientes y de las cuales se deduce una inicial centralización
de la población. Tiempo
después, durante el periodo Clásico Regional, entre el 1 y el 900
d.C., la población aumentó en número y se distribuyó
en aldeas con una extensión aproximada de 100 km² y una población
entre 4.000 y 8.000 habitantes. La ubicación de estas aldeas coincide con
la presencia de monumentos funerarios, construidos especialmente para conmemorar
e inmortalizar a ciertos individuos. Finalmente
los datos sobre demografía regional y patrones de asentamiento indican
que durante el último periodo de ocupación, denominado Reciente,
comprendido entre el 900 y el 1530 d.C., la población aumentó y
continuó habitando las mismas comunidades e incluso se centralizó
aún más que durante el período anterior. Por las excavaciones
de plantas de vivienda se sabe que su forma fue circular u ovalada. En esta época
ya no se labraron estatuas. La
región de San Agustín disfruta de la existencia de todos los pisos
térmicos, desde terrazas aluviales muy extensas ubicadas a una altura de
800 m.s.n.m., hasta inclinaciones suaves superiores a los 1.400 m.s.n.m. donde
el clima es más frío y húmedo. La gran mayoría de
la población se concentró a lo largo de los tres periodos de ocupación
en sitios que se ubican entre los 1.500 y 2.000 m.s.n.m., pero la cercanía
de esta gran diversidad de ambientes posibilitó la explotación de
diversos recursos y se practicó la agricultura en los distintos pisos térmicos. Investigaciones
arqueológicas recientes llevadas a cabo en el vecino Valle de la Plata
muestran que la mayoría de la población no ocupó las áreas
con mayor productividad de suelos, pero no descartan la idea de que las concentraciones
de población se debieron a factores ambientales o a la distribución
de recursos dentro de la región. Gracias
al estudio de varias unidades domésticas fue posible la recolección
y análisis de muestras de polen, restos carbonizados de plantas y fitolitos
que permitieron reconstruir información sobre la producción agrícola,
esto es, la identificación, entre otras cosas, de las comunidades de plantas
existentes alrededor de las viviendas.
Entre los principales productos cultivados sabemos que el maíz
(Zea mays) se desarrolló en mayor proporción
y en todos los pisos térmicos, excepto en los 1.700 m.s.n.m.
Así mismo, se encontraron muestras de polen de otras
plantas como batata, yuca (Manihot esculenta), ají
(Capsicum sp.), malanga y amarantos.
Otros de los aspectos estudiados por la arqueología
son la forma en que se organizaron los grupos del pasado y el
tipo de jerarquización que existió dentro de ellos.
Para ello, se investigan aspectos como la distribución
regional de los asentamientos, la centralización y demografía
de la población, así como la organización
social, económica, política y religiosa.
En
San Agustín los mejores suelos no fueron los escogidos como el lugar de
asentamiento de la mayoría de la población y la fabricación
de objetos en cerámica se desarrolló en todas las unidades políticas.
En este sentido, podríamos pensar en sociedades preocupadas no tanto por
optimizar lo económico sino tal vez por otros aspectos como el religioso
o ideológico. De
cualquier manera, aspectos evidentes como la construcción de grandes centros
ceremoniales indican que en San Agustín existió una jerarquización
importante de la sociedad, que ocurriría desde finales del período
Formativo (1.000 a.C. a 100 d.C.), que se manifiesta de forma muy clara en el
período Clásico Regional (100 d.C. a 900 d.C.) al que está
asociada la construcción de los monumentos funerarios y la estatuaria lítica,
y que se prolongaría durante el periodo Reciente (900 d.C. a 1530 d.C.). La
iconografía de los personajes representados en las estatuas construidas
durante el periodo Clásico Regional sugiere la existencia de líderes
estrechamente relacionados con las prácticas religiosas, los rituales,
el poder espiritual y la ideología. Alrededor de los centros religiosos
se concentró y organizó la población. San
Agustín en la exposición del Museo del Oro San
Agustín de principio a fin: desarrollo de una sociedad jerarquizada
El
arte de tallar la piedra
Parques
arqueológicos: San Agustín
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