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| Los
muiscas celebraban en sus lagunas una ceremonia a la que se ha dado el nombre
de El Dorado. En ella el heredero del cacicazgo, cubierto de oro en polvo, tomaba
posesión de su mandato con una gran ofrenda a los dioses. En esta representación
aparece en el centro de una balsa rodeado por los caciques principales y su séquito,
todos adornados de oro y plumería. | |