Más allá de albergar uno de los tesoros que más representa lo que es Colombia, la necesidad de seguir siendo la institución de vanguardia del país en el campo museológico hizo que el Museo buscara nuevas formas de mostrarse al público. Tecnología, ciencia y sensibilidad de exportación.

Por Dominique Rodríguez Dalvard, 2004

   
   
   
   
   
     

   
 
 

La valla “El Museo del Oro se transforma” es apenas el indicador de que algo está ocurriendo detrás de las paredes del lugar que le ha mostrado al país y al mundo las maravillas del universo prehispánico colombiano. Invita a detenerse y mirar que un gigantesco edificio enchapado en mármol gris se extiende como respaldo al museo tradicional, Premio Nacional de Arquitectura, abierto en 1968. Esa es la imagen desde afuera: la bóveda se creció. El edificio compacto denota que detrás de esas fachadas reposa algo de inmenso valor. Que, en realidad, lo es. Es el patrimonio arqueológico y antropológico de la nación.

Y para la asimilación de tal idea, sus respectivas reformas: nuevo edificio, nueva manera de contar la historia, nuevos recursos tecnológicos, nuevos servicios. En fin: nuevo museo. Las más avanzadas técnicas museográficas en temas de vitrinas herméticas, iluminación por fibra óptica, soportes invisibles de los objetos, señalética y bases, pero sobre todo en el concepto de las salas: un espacio escenográfico claro y abierto, en donde el protagonismo se lo lleva el oro.

A estas innovaciones de forma, se encadena una nueva narración de la historia de la metalurgia como un ciclo vital: el oro se extrae, se trabaja, se usa, se simboliza y se ofrenda para volver a la tierra. Y para la profundización de las miradas, animaciones pedagógicas, un exploratorio de conocimiento, actividades culturales multidisciplinarias y una sala multimedia conectada con el “cerebro” tecnológico del Museo, para investigar, recorrer y dejarse tentar por un espacio que le hará necesario volver.

El proyecto fue previsto en dos etapas: el 19 de diciembre de 2004 se abre al público la primera en el nuevo edificio y en el 2008 se reabrirá el antiguo edificio totalmente renovado y unido con la nueva construcción. En ese momento, el Museo contará con trece mil metros cuadrados de construcción, cuatro salas temáticas de exposición permanente, una destinada para exposiciones temporales y el Exploratorio para niños y jóvenes.

La colección del Museo, conformada por 50.000 objetos de oro, cerámica, madera, lítico y textiles, es el resultado de una necesidad de conservación y preservación de objetos que durante siglos fueron huaqueados y adquiridos por diferentes entidades públicas y privadas e incluso fueron regalados y vendidos a los gobiernos extranjeros que hoy los exhiben en sus museos y colecciones. Al percatarse de esta situación, el Banco de la República comenzó a adquirirlos y conservarlos desde 1939.

Y aunque se sabía que eran valiosos, no se tenía claro que dichos artefactos constituían un testimonio fundamental del pasado. Conocimiento que sí se tiene hoy en día. Porque es fácil mirar desde la barrera y criticar la falta de visión, sin embargo, hay que situarse a inicios del siglo XX, en donde aún el sinónimo de oro era joya-tesoro-riqueza y las nociones de conservación y museos eran inexistentes, sólo así resulta más sencillo entender por qué sólo hasta 1939 el país se dio a la tarea de proteger los vestigios del pasado.

Tarea, no obstante, que le tomó mucho tiempo construirse. El cambio de mentalidad era algo perfectamente intuitivo. Y aunque se comenzaron a gestar legislaciones para proteger el patrimonio desde la década de 1920, sólo hasta hace unos pocos años se habla con propiedad y por medio de campañas a través de los medios masivos de comunicación sobre la protección al patrimonio mueble e inmaterial colombiano. Saberes como la antropología o la arqueología ni siquiera se asomaban por los salones de clase. Sólo, décadas después, en los años de 1940, el establecimiento en el país de científicos como Gerardo Reichel-Dolmatoff, Luis Duque Gómez y otros tantos, quienes se fascinaron con las culturas indígenas nacionales, hizo que la mirada se comenzara a profesionalizar. Los estudios empezaron a realizarse sobre los objetos de la colección, así como los viajes a las diferentes regiones arqueológicas del país. Luego se empezaron a aplicar teorías sobre cómo clasificar, organizar y divulgar la colección. Teorías que se fueron adoptando a los tiempos y a las necesidades del público.

El Museo del Oro del Banco de la República permite sentir el universo que rodeó el objeto: al hombre que lo creó, que le dio una funcionalidad, le imprimió un valor ritual, lo ofrendó y lo devolvió a la tierra. Un ciclo que precisamente muestra la vida que se generó detrás de cada objeto.

Una experiencia sensorial que crea la necesidad de viajar a otros tiempos, de sentirse por un instante parte de un espacio desconocido y conmovedor, de adherirse a esa piel del pasado de la que ya poco rastro queda, para entender cuáles eran las alianzas con la naturaleza y los ancestros míticos.

     
 

Proyecto Arquitectónico
Samper Arquitectos Ltda.

Diseño Estructural
Hernán Sandoval Arteaga & Cia. Ltda.

Diseño del Aire Acondicionado
Álvaro Tapias & Cia. Ltda.

Diseño Eléctrico
Fernando Acosta Yunda & Cia. Ltda.

Diseño de Automatización
EBC Ingeniería & Cia. Ltda.

Gerencia de Obra
Banco de la República

Interventoría
Estudios Técnicos S.A.

Construcción
Conconcreto S.A.

Construcción Área de Transición
Cadena Fawcett S.A.
Pizano, Pradilla y Caro

Guión Científico y Curaduría
Museo del Oro – Banco de la República

Consultoría Estudios Técnicos
Roberto Benavente/HB Design

Realización del Proyecto Museográfico

Museo del Oro – Banco de la República

Diseño e Implementación Audio y Video Museográfico
Alberto Veloza

Diseño Gráfico
La Silueta

Diseño Señalización
Ana Vélez

Concepto Escenográfico Sala de la Ofrenda
Mapa Teatro

Música Sala de la Ofrenda

Sergio Mesa

Gerencia de Producción Museográfica

Banco de la República

 
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
 
   
   
 
   
   
 
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
   
     
   

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