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aquella laguna de Guatavita se hacía una gran balsa de juncos, y aderezábanla
lo más vistoso que podían
A este tiempo estaba toda la laguna
coronada de indios y encendida por toda la circunferencia, los indios e indias
todos coronados de oro, plumas y chagualas
Desnudaban al heredero... Y lo
untaban con una liga pegajosa, y rociaban todo con oro en polvo, de manera que
iba todo cubierto de ese metal. Metíanlo en la balsa, en la cual iba parado,
y a los pies le ponían un gran montón de oro y esmeraldas para que
ofreciese a su dios. Entraban con él en la barca cuatro caciques, los más
principales, aderezados de plumería, coronas, brazaletes, chagualas y orejeras
de oro, y también desnudos
Hacía el indio dorado su ofrecimiento
echando todo el oro y esmeraldas que llevaba a los pies en medio de la laguna,
seguíanse luego los demás caciques que le acompañaban. Concluida
la ceremonia batían las banderas... Y partiendo la balsa a la tierra comenzaban
la grita... Con corros de bailes y danzas a su modo. Con la cual ceremonia quedaba
reconocido el nuevo electo por señor y príncipe. De
esta ceremonia se tomó el nombre de El Dorado tan celebrado y que tantas
vidas... ha costado.
Juan Rodríguez Freyle, en Santa
Fe de Bogotá, 1636
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