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¡Qué buen alimento es
el maíz! Lo sembramos en muchas variedades y lo comemos
en sopas, tamales y arepas. A las matas de maíz les enredamos
fríjoles y habas. Y al lado sembramos papas, ahuyamas,
cubios y nabos. También comemos frutas y con ají
le damos sabor a las carnes de monte que cazamos y a los peces
que nos da la quebrada. ¿Haría falta más?
Permítame,
su persona, que le explique otro tantico. En nuestra vereda de Tuaté todos
somos familia y vivimos en diez o doce casas. Hay mucha tierra fértil en
estas verdes colinas, y aunque la tierrita es de todos, cada hombre con su esposa
tiene asignada una parcelita para cosechar lo suyo. Mi tío el Tuaté
es el que manda esta vereda, es el capitán. Él tiene además
su labranza grande de maíz que todos le cultivamos. También el cacique
tiene allí abajo una labranza grandota a donde vamos a sembrarle y cosecharle
como tributo, para que pueda darnos grandes fiestas y hacer las ceremonias religiosas,
porque él tiene más de diez jeques que son muy sabios y le dan consuelo
a todo el mundo. En
esta vereda somos olleros, esa es la tradición de por aquí, hacer
ollas de barro. Cada semana en el día de mercado las llevamos a cambiar
y trocar por sal y por algodón que traen los mercaderes de otras partes. |