Innovaciones que aunque de punta, no se perciben en la primera mirada, sino que se mimetizan volviendo la visita al Museo del Oro del Banco de la República una experiencia sensorial. Porque como dijo Mies van der Rohe, maestro de la arquitectura en el siglo XX: “menos es más”. Menos artificios, menos efectos especiales, menos elementos deslumbrantes. Más miradas, más caminos, más sugestiones, más brillo, más profundidad. ¿Cómo lograrlo? Tecnología al servicio de la ciencia y de la historia.

Por Dominique Rodríguez Dalvard

     

 

Dos arquitecturas distintas, dos ideas distintas acerca de lo que es y lo que significa un museo, dos requerimientos técnicos y conceptuales distintos, dos tiempos y necesidades distintos. En fin, dos museos distintos, pero con un ingrediente en común: su mismo diseñador, el arquitecto Germán Samper Gnecco. Por esa razón, el único elemento que persiste en su fachada es su material: el enchape de mármol que unifica ambos edificios. El Museo conserva la estructura pesada del edificio que se revela como un cofre, como la bodega de un tesoro que no puede exponerse en un inmueble que denote fragilidad, como lo sería si fuera de vidrio al igual que tantos edificios hoy en día. Por el contrario, una fachada maciza, que se transforma en su interior en un museo de cristal, donde el único color que se percibe es el oro de los objetos.

Del prisma puro del edificio inicial de cuatro pisos a un funcional edificio de nueve pisos en la superficie del suelo y tres subterráneos, que involucran al Museo y sus salas de exposiciones permanentes y temporales con las áreas de registro, bóvedas, sistemas administrativos y de seguridad en un sólo plano. Los más rigurosos acoplamientos de la arquitectura al concepto de ingeniería “inteligente”, al creársele las facilidades para que cableados, fuentes de circulación de aire, estructura antisísmica, mobiliario, salas de controles automáticos, depósitos y bóvedas se conjuguen en una sola estructura.

Porque, por contradictorio que suene, la apuesta en este nuevo edificio es “desarquitecturizar el espacio”, como bien lo constata el arquitecto Germán Samper y todo el equipo del Museo. El edificio, ahora como en 1968, no es el que debe capturar las miradas. No se trata de crearle un fondo a una postal por medio de una fachada, sino de darle abrigo a una historia del pasado, a nuestra historia. Por ello, la arquitectura, o falta de ella, lo que busca es darle la importancia fundamental a los objetos. Constatación que se percibe al recorrerlo. Porque para sentir la arquitectura será necesario moverse, para sentirle el ritmo interno, su lenguaje, sus silencios, sus momentos de meditación, sus respiros. Del ascenso al saber a través de la escalera monumental del edificio moderno, a la horizontalidad del conocimiento en el nuevo edificio. Soluciones que se construyen a través de las necesidades de los tiempos.


Las tecnologías de los museos revelan hoy que la apariencia anquilosada y de carácter institucional que genera el ambiente de muros de madera, alfombra marrón, vitrinas de madera y bombillos amarillos, no es la adecuada para un montaje museográfico actual, en donde el objeto merece toda la atención y no el mobiliario que la contiene.

En ese sentido, ¿cómo hacer para que el objeto, que es en realidad el hecho museográfico a exhibir, se vea en su verdadera dimensión? Con los apoyos que ofrece la museografía: la iluminación, textos, vitrinas y soportes. Porque lo primordial en esta tarea es hacer desaparecer el mueble, para que el objeto de oro, cerámica, lítico o textil sea el protagonista para el visitante. Con ello, se inició una reflexión en torno a la colección arqueológica: entenderla como objeto, palparla, ponerla a la luz, asociarla. Este tipo de preguntas hizo que se repensara la manera de exponer los objetos, de colgarlos, de soportarlos. Del hilo de nylon al soporte invisible, pasando por una transformación en el tema de una nueva iluminación, que no requiriera ingresar a las vitrinas para cambiar un bombillo, no generara riesgo para la colección y que la resaltara. Se fueron entonces, metodológicamente, definiendo los patrones del Museo, en cuanto a sus vitrinas, tipografía, señalética y diseño gráfico, así como la sistematización museográfica, los soportes y la iluminación. Para ello, se contó con la participación del arquitecto Roberto Benavente y su equipo de la firma HB Design, como consultores de los estudios técnicos y la conceptualización del proyecto museográfico.

Sin embargo, el reto que asumió el equipo de museografía del Museo, fue ser el interlocutor de todas estas posibilidades que estaban brindando otros países en materia tecnológica. De esta forma, se pensó en el diseño de la vitrina como hecho fundamental. Se examinaron compañías colombianas buscando que el sistema museográfico fuera eficiente, tanto en el área de conservación preventiva de las piezas, como en la facilitación de la logística y el control administrativo de la colección. El resultado fue el desarrollo de nuevas técnicas a partir de los sistemas tradicionales de utilización y mecanización de los materiales metálicos y recubrimientos de alta duración, que a través de la estricta supervisión dio un resultado altamente satisfactorio que permite garantizar la óptima conservación y seguridad de la colección. Ahora bien, ya con la vitrina creada, era necesario trabajar en la museografía al interior de las vitrinas, es decir, cómo se organizan los objetos para transmitir el mensaje que el guión científico quiere expresar, un patrón determinado y ordenado por los guiones científicos y museográficos.

La metodología llevada a cabo para la planeación del emplazamiento de los objetos en las vitrinas tuvo diferentes etapas: inicialmente, a partir de la selección propuesta por los arqueólogos, a través de la pantalla de computador se realizó una distribución virtual con fotografías para ver la densidad, jerarquías, cantidad y agrupamientos. Posteriormente, se realizaron premontajes en horizontal ya con los objetos seleccionados. Allí se evaluaban las tonalidades de las piezas, sus brillos, sus texturas y se ajustaba su posición. Se pasaba luego a un premontaje en vertical en un prototipo de vitrina a escala 1 a 1, lo que permitía contar con la posición y agrupamientos de los objetos y el giro o movimiento con el que el soporte debía sostener cada uno de ellos. Esta labor permitió encontrar el requerimiento especial para cada objeto en cuanto a bases, repisas y soportes especiales.

En las vitrinas se utilizó un fondo acrílico, material que no reacciona con el tiempo, hace desaparecer los conceptos de opacidad y densidad que rodeaban a los objetos y trae el sentido de la levedad y la sensación de un objeto que flota, es decir, el paisaje y el color sólo lo otorgan los objetos de la colección. El diseño de las vitrinas fue concebido así: lo que el visitante ve es la colección.

Para que los objetos dieran esa sensación de “flotar” fue necesario implementar también un novedoso sistema de soportes que eliminara el tradicional hilo de nylon que sujetaba los objetos pequeños generando un falsa sensación de invisibilidad. Por ello, en las nuevas salas del Museo se utilizarán largas varillas de acero inoxidable que “abrazan” el objeto por detrás, eliminando cualquier interferencia para observarlo. Eso significa que estarán más alejados del fondo, permitiendo, gracias a la iluminación desde diversos ángulos, exaltar sus características y cualidades estéticas y lograr el efecto visual de la flotación. Tecnología que ha sido enteramente desarrollada en Colombia, en donde cada objeto es único por lo cual requiere de un soporte exclusivamente diseñado para sí mismo.

Todo esto muestra que hay una nueva estética museográfica basada en una premisa primordial: eliminar la representación para ampliar los rangos de alusión. Y a toda esta nueva “piel” se adhiere la nueva propuesta de diseño gráfico y señalización. Allí radica el nuevo escenario de alusión y sugestión sobre el cual se basa el nuevo Museo del Oro.



El nuevo edificio del Museo es inteligente: tiene cuartos de controles electrónicos, de seguridad y de automatización de la exhibición y del edificio. Todas áreas independientes que aunque están unidas por red, tienen programaciones y necesidades diferentes con respecto a la protección de la colección, el manejo de las salas del Museo y el control de los pisos administrativos. Uno de los puntos en común es el sistema de aire acondicionado que tiene controladores para su ahorro, además de mantener una temperatura ambiente constante, con su debido sistema de regeneración de aire. La programación los niveles de acondicionamiento del aire es distinta en las oficinas y en las salas por donde circulan centenares de personas. Del mismo modo, el control y automatización de la iluminación se realizará por medio de estrategias de control por horarios y presencia. En cuanto a los sistemas de detección de incendios, siguen las normas internacionales. Para las rutas de evacuación, se tuvo en cuenta el ancho suficiente de los corredores y escaleras, el tamaño de las puertas de evacuación, qué tipos de sensores hay y cómo deben sonar las alarmas. Además, de la seguridad electrónica, con los detectores de apertura y sensores de movimiento, alarmas y cámaras. Las vitrinas especiales que contienen material orgánico, telas o maderas tienen condiciones ambientales controladas (temperatura y humedad) para la correcta conservación de los objetos. Hoy se está utilizando un PLC, un controlador lógico programable, aparato que monitorea las condiciones de iluminación, temperatura y humedad en las salas de exposición. Y para los apoyos audiovisuales de salas contiguas a las salas de exposición permanente y del auditorio, se contará con pantallas de plasma, cuya excelsa calidad de imagen permitirá disfrutar las más de 2.000 películas y documentales con los que cuenta el Museo.

   
 
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
 
   
 
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
 
   
 
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
   
     
   
     
     
 
 
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