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Las Llanuras del Caribe al norte de Colombia han sido habitadas
desde hace unos 11.000 años por diversas sociedades.
La riqueza y variedad de sus ambientes fueron aprovechadas por
grupos de cazadores y recolectores, poblaciones agrícolas,
ceramistas y orfebres.
Hacia el 200 a.C., esta región fue progresivamente ocupada
por poblaciones agrícolas y orfebres que con el tiempo
formarían las sociedades zenúes. Durante la Conquista,
en el siglo XVI, la población zenú existente compartía
este territorio con grupos indígenas del río Magdalena.
A partir de esta época la mezcla de poblaciones indígenas,
blancas y negras dio como resultado la riqueza étnica
que caracteriza al Caribe colombiano.
El Museo del Oro Zenú cuenta la historia de las poblaciones
orfebres de las Llanuras, sus desarrollos y su extraordinario
legado.

Hacia el 9000 a.C., grupos de cazadores y recolectores dejaron
evidencias de su paso a lo largo de los ríos Sinú
y San Jorge. Con puntas de lanza y raspadores tallados en piedra
cazaron y despresaron animales hoy extintos como el mastodonte,
el caballo americano y los tigres dientes de sable.
Hace 6.000 años el clima se tornó más
cálido. Un grupo de gente comenzó a establecerse
durante el verano, junto a la quebrada de San Jacinto en la
Serranía del mismo nombre. Consumían reptiles,
pescados, felinos, venados, sapos y caracoles así como
pastos y cereales silvestres.
Mientras tanto, en el litoral se formaban nuevas lagunas y
manglares en la desembocadura de los ríos. En sus cercanías,
los habitantes de pequeñas aldeas depositaron durante
siglos restos de conchas, peces, mamíferos y cerámica,
que formarían plataformas conocidas como concheros.
También comían raíces y vegetales que empezaron
a cultivar. Los sitios más antiguos se ubican en los
alrededores del Canal del Dique y fueron ocupados a partir del
3000 a.C. Esta época es conocida como Periodo Formativo.

Hacia el 4000 a.C. la gente de San Jacinto servia los alimentos
en cuencos de arcilla mezclada con fibras vegetales. Esta es
una de las evidencias más antiguas de la manufactura
de cerámica en América.
Con el paso del tiempo los habitantes de los concheros fueron
mezclando arena al barro para lograr piezas más compactas
y así poder almacenar líquidos y cocer alimentos
en su interior. Los cuencos y platos elaborados en San Jacinto
estaban decorados con aves y mamíferos modelados en los
bordes.
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