Hacia losos Muiscas, una reseña etnohistórica..., gif (3771 bytes)
Eduardo Londoño
Museo del Oro
 
La encumbrada vida de los caciques

Corona y orejeras provenientes del cacicazgo de Sogamoso, mo19535, gif (21819 bytes)Cada uno de los grandes caciques principales de los muiscas reunía bajo su mando una serie de caciques intermedios, que a su vez gobernaban sobre mandatarios locales, señores a su turno de un conjunto de linajes de parientes. La jerarquía era tan marcada que los españoles mismos —que venían de un sistema feudal— hablaban de la "falta de caridad" de los indios nobles hacia los comunes. De hecho, los caciques principales eran semidioses que no podían ser mirados a la cara:

Es grandísima la reverencia que tienen los súbditos a sus caciques, porque jamás les miran a la cara, aunque estén en conversación familiar, de manera que si entran donde está el cacique han de entrar vueltas las espaldas hacia él, reculándose hacia atrás. Y asentados o en pie han de estar desta manera, de manera que en lugar de honra tienen siempre vueltas las espaldas a sus señores. (Epítome, [1547]: 296).
 
Y... cuando [el Bogotá] tosía o hacía señal de escopir, luego los caciques y más principales señores indios que cerca dél estaban, alongaban los brazos teniendo presto sobre ellos un muy delgado y rico velo o tohalla blanca, en que escopiese, y ellos postrados de rodillas recibían aquella saliva que el Bogotá despedía o alanzaba, como cosa santa y presciosa. (Oviedo, [1548]: 3:94).

Los caciques eran llevados en andas y la comunidad les hacía ofrendas y regalos, al tiempo que estaba obligada a construir cercados y a cultivar labranzas para ellos. El líder tenía a su vez funciones de coordinación y representación. Hacia el interior de la comunidad, un cacique local organizaba los trabajos comunales en obras públicas, patrocinaba los mercados, dirigía la guerra, mantenía graneros en previsión de épocas de escasez; hacia el exterior, se ocupaba de las relaciones políticas y sagradas con otros mandatarios, dentro de la pirámide de jerarquías. De hecho, el cacique era su comunidad, de tal forma que ésta le brindaba un lujo y una reverencia proporcionales al respeto y admiración que esperaba recibir de los grupos vecinos (Escobar, 1986).

Este sentido de la jerarquía hizo posible la instauración del régimen colonial español, donde un europeo con título de encomendero tomaba el lugar de un jefe nativo y extraía tributo de los indios.

Pero los nuevos amos no actuaban dentro del sistema de reciprocidades de los caciques, ni los muiscas estaban acostumbrados a pagar impuestos en especie, sino sólo como prestaciones de trabajo. El cronista real Antonio de Herrera describe para los cuevas, grupo de lengua Chibcha de Panamá, un sistema comparable al de los muiscas:

Los señores de estas provincias no tenían tributo, sino el servicio personal; y por esto les labraban sus casas y sementeras, aunque por regalo les daban [los caciques a su súbditos] de comer y de beber; y así, los señores ni tenían nada de los vasallos ni les faltaba nada y eran amados y temidos. (Herrera, [1600]: 8: 69-70).
  
 Los Muiscas: una reseña etnohistórica... (índice)
 
Introducción
Los mayores cacicazgos de Colombia
Las comunidades locales
Poblamiento y recursos
El mundo visto desde la religión
Bibliografía