![]() Eduardo Londoño Museo del Oro |
La encumbrada vida de los caciques
Los caciques eran llevados en andas y la comunidad les hacía ofrendas y regalos, al tiempo que estaba obligada a construir cercados y a cultivar labranzas para ellos. El líder tenía a su vez funciones de coordinación y representación. Hacia el interior de la comunidad, un cacique local organizaba los trabajos comunales en obras públicas, patrocinaba los mercados, dirigía la guerra, mantenía graneros en previsión de épocas de escasez; hacia el exterior, se ocupaba de las relaciones políticas y sagradas con otros mandatarios, dentro de la pirámide de jerarquías. De hecho, el cacique era su comunidad, de tal forma que ésta le brindaba un lujo y una reverencia proporcionales al respeto y admiración que esperaba recibir de los grupos vecinos (Escobar, 1986). Este sentido de la jerarquía hizo posible la instauración del régimen colonial español, donde un europeo con título de encomendero tomaba el lugar de un jefe nativo y extraía tributo de los indios. Pero los nuevos amos no actuaban dentro del sistema de reciprocidades de los caciques, ni los muiscas estaban acostumbrados a pagar impuestos en especie, sino sólo como prestaciones de trabajo. El cronista real Antonio de Herrera describe para los cuevas, grupo de lengua Chibcha de Panamá, un sistema comparable al de los muiscas:
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| Los Muiscas: una reseña etnohistórica... (índice) Introducción Los mayores cacicazgos de Colombia Las comunidades locales Poblamiento y recursos El mundo visto desde la religión Bibliografía |