Hacia los Muiscas, una reseña etnohistórica..., gif (3771 bytes)
Eduardo Londoño
Museo del Oro
 
Las comunidades locales

Cóndor, ofrenda votiva, mo5324.gif (12944 bytes)Si los caciques ocupaban la cima de la pirámide social, la base de la sociedad eran los grupos de parentesco matrilineal: un tío materno vivía junto con sus sobrinos hijos de hermana y las esposas de éstos, en un territorio determinado que era propiedad de su linaje. Un cabeza de linaje o "capitán" representaba al grupo y coordinaba actividades como, por ejemplo, ir juntos a hacer la labranza del cacique. La tierra, al igual que los cargos de cacique y "capitán", se heredaban entre los muiscas por vía femenina, de tío a sobrino hijo de hermana.

Juzgando por los términos del parentesco que registraron los frailes españoles en diccionarios donde la palabra sahaoa significa a la vez esposo y primo, se ha sugerido que el matrimonio preferido era entre primos. Las leyes de la exogamia imponían a éstos la condición de ser hijos de hermanos de distinto sexo, ya que de otra forma los novios se considerarían "hermanos" pertenecientes a la misma capitanía matrilineal. También la poligamia parece haber sido una práctica común, principalmente para caciques que mediante uniones con esposas de distintas capitanías o cacicazgos vecinos fortalecían las alianzas políticas. Los primeros conquistadores insisten por ejemplo en que el Bogotá tenía más de cuatrocientas esposas, lo que puede dar fé del volumen enorme de sus compromisos:

Cásanse todas las veces que pueden y todas las mujeres que pueden mantener. Y ansí uno tiene diez mujeres y otro veinte, según la calidad del indio. Y Bogotá, que era rey de todos los caciques, tenía más de cuatrocientas. (Epítome, [1547]: 296).

Cásanse los indios cuantas veces quieren y tienen juntas cuantas mujeres toman y pueden mantener; y hay cacique que tiene veinte mujeres, y tal que tiene treinta y cincuenta, y háse visto cacique de cient mujeres. Y los otros indios que no son tan principales tienen a seis y a diez, y el que menos tiene es dos o tres mujeres; pero por muchas que sean, nunca riñen una con otra, sino en conformidad y bien avenidas, cada una se contenta y conforma con la voluntad de su marido. (Oviedo, [1548]: 3: 111, 126).

La relación entre jefes considerados semidioses cargados de tabú y sus mundanos sujetos se daba mediante el oficio de "pregoneros o mandaderos, que en la lengua se dice costive" (Pesca, 1675; ANC. CaIn: 19:427v). Lo mismo debía ocurrir en otras regiones americanas, pues un texto anónimo de 1573 registra para Quito la actividad de otro funcionario que los europeos asimilaron a quienes pregonaban sus bandos y ordenanzas:

Los caciques tienen sus capitanes, a los cuales obedecían los de su parcialidad, y los capitanes y indios obedecían a su cacique, el cual, cuando quería que se hiciese alguna labranza o traer alguna madera del monte o hacer alguna casa, mandaba a un pregonero que tenía, que con voz alta declarase su voluntad; y entendido por sus capitanes, que de ordinario tenían casas cerca de la del cacique, donde residían o tenían personas que les avisasen de lo que se ofreciese, enviaban luego sus cachas, que acá quiere decir mensajeros, y luego se juntaban la gente para cumplir la voluntad del señor. (en Salomon, 1980: 195).

Entre los muiscas parece haber existido dos niveles de "capitanías"; una mayor, o sybyn, y otra menor, denominada uta. Esta última sería el linaje matrilineal en tanto que la sybyn debió representar un paso más en la cadena de dominaciones sucesivas de unos caciques por otros de mayor rango (Londoño, 1985). Como en un conjunto de muñecas rusas, las utas se agrupaban en sybyn, estas en cacicazgos locales, y estos en cacicazgos subregionales y regionales. En 1594, un documento de Tibabuyes mencionaba las utas como parcialidades o conjuntos de personas subordinados a otros grupos:

...antiguamente habían dos capitanías... y obedecían al cacique de Bogotá, y había dos parcialidades sujetas a las dichas dos capitanías, que llaman utas... (ANC. VisBoy: 17: 232v, en Villamarín y Villamarín, /1975/: 92).

En Boyacá, en 1571, el cacique tenía un capitán llamado Auria cuyos indios están "poblados apartados del cacique de Boyacá como una legua".

A la vez, había un respetable viejo llamado Nibamocha que debió ser capitán de uta. Un testigo declara:

Al dicho indio nombrado Nibamocha le conoce por indio grande y que tiene sus parientes poblados de por sí junto al dicho Auria, y es indio viejo e conocido y a él entienden sus parientes y le tienen como a capitán, mas es sujeto al dicho Auria él y sus parientes, y le entienden. (ANC.CaIn: 22: 445v-446r).

  
 Los Muiscas: una reseña etnohistórica... (índice)
 
Introducción
Los mayores cacicazgos de Colombia
La encumbrada vida de los caciques
Poblamiento y recursos
El mundo visto desde la religión
Bibliografía