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Los hermanos Mosquera: los viajeros anónimos

Gente 1873-02-15 Río Orteguaza, Caquetá, Colombia Tomo IX
Ya que ha llegado la ocasión, daré a mis lectores, aunque no sea más que una ligera idea de estos dos hermanos, que por su intrepidez e infatigable laboriosidad, son generalmente conocidos de nombre en toda la república. De pura raza africana, altos de cuerpo y de miembros fornidos, los dos frisan ya en la avanzada edad de ochenta años, y aunque gemelos, Pedro parece mucho más anciano que Miguel, que se conserva aún robusto y vigoroso como un joven. Ambos usan como único vestido camisa y pantalón de tela ordinaria, y casi siempre van sin calzado ni sombrero. Educados en la escuela fanática, que hace consistir la religión en las formas puramente externas del culto, los dos llevan al cuello grandes crucifijos de bronce, envueltos en trapos rotos, cuya cualidad principal no es la limpieza, y como compañeros del crucifijo, varios rosarios y cruces de diferentes tamaños y formas, y escapularios y medallas con las imágenes de ciertos santos, a quienes profesan devoción particular, y consideran como sus patronos y protectores.

La conversación de estos dos hermanos es fácil, y hasta cierto punto amena, sobre todo cuando se trata de la topografía de estos lugares, que conocen mucho por su larga práctica de viajar en ellos. A veces usan un lenguaje hiperbólico, aprendido quizás de los indios, mezclándolo con frases deprecatorias, en que invocan constantemente el nombre de Dios y el de todos los santos del cielo, como el devoto más exagerado. Por lo demás, en nada se diferencian de las personas con quienes habitualmente tratan, y profesan al parecer un entrañable amor a la vida de liertad y de emociones, de incertidumbre y de peligros en que nacieron y han pasado la mayor parte de su existencia, igual en todo a la del salvaje. Habiendo nacido en el territorio del Caquetá, ambos han hecho frecuentes viajes al Amazonas y a las regiones pobladas exclusivamente de indígenas; y Pedro particularmente ha prestado grandes servicios al gobierno de Colombia, dándole noticias detalladas sobre las regiones desconocidas que nominalmente corresponden a su territorio, atravesando por orden del mismo gobierno, comarcas despobladas enteramente, o habitadas sólo por indios salvajes, tanto o más temibles que las mismas fieras, y dirigiéndose por selvas y ríos desde Pasto a Bogotá, camino no atravesado antes, sino una sola vez, por Hernán Perez de Quesada, quien, con un puñado de españoles, de los que con su hermano D. Gonzalo vinieron a esta asombrosa y nunca bien admirada conquista, salieron en busca del célebre El Dorado.

Nuestra caravana, pasando uno de los vados del río de La Bodoquerita
Tomo IX
Nuestra caravana, pasando uno de los vados del río de La Bodoquerita
1873-04-01
Gutiérrez de Alba, José María
Acuarela sobre papel blanco
15,2 x 24,1 cm

Habiendo nacido en el territorio del Caquetá, ambos han hecho frecuentes viajes al Amazonas y a las regiones pobladas exclusivamente de indígenas; y Pedro particularmente ha prestado grandes servicios al gobierno de Colombia, dándole noticias detalladas sobre las regiones desconocidas 

De este viaje de Pedro Mosquera parece que existe impresa una relación, redactada por el Coronel Pineda, conforme a los apuntes que le facilitó el mismo expedicionario; pero éste me confesó que no la conocía, ni había llegado hasta él la noticia de haberse impreso. Yo tampoco la pude encontrar.
Su hermano Miguel acompañó al General Codazzi cuando levantaba el mapa de esta región, por cierto con muy poca exactitud, pues sólo recorrió una pequeñísima parte, ateniéndose en lo demás a los trabajos del Barón de Humboldt, y en lo que éstos no alcanzaban, a vagas referencias de personas generalmente ignorantes.
 Después de todos estos servicios prestados al país, los hermanos Mosquera arrastran en sus últimos años una vida miserable y llena de privaciones; y aunque hombres rudos, no dejan de lamentar su suerte, y la ingratitud incalificable de su patria.
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