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Milagrosa imagen de Nuestra Señora de Chiquinquirá

Fiestas y costumbres 1871-12-23 Chiquinquirá, Boyacá, Colombia Tomo VII
Iglesia principal de Chiquinquirá
Tomo VII
Iglesia principal de Chiquinquirá
1871-12-23
Anónimo
Fotografía sobre papel
8,8 x 11,9 cm

Nuestro primer cuidado, al levantarnos, fue visitar la iglesia principal, que ocupa uno de los frentes de la plaza. Para dar una idea completa, tanto del templo como de la población y de los que a ella acuden en romería, copiaremos los curiosos datos reunidos por el Dr. Ancízar en su ya citada obra titulada "Peregrinación de Apha"; pues además de los preciosos detalles en que abunda, está hecha la descripción con gracejo notable, y constituye una de las mejores páginas del libro a que aludimos. Dice así:

"La fábrica del templo es grande, abovedada, de un orden de arquitectura que participa del jónico y corintio, costosamente labrada y muy sólida. En el fondo se halla un templete elegante, rodeado de cuatro altares en que a un tiempo pueden decirse otras tantas misas. Allí está, bajo un dosel enchapado de plata maciza, el famoso cuadro lleno de joyas y pedrerías antiguas de gran precio, entre las cuales sobresalen la media-luna de oro, cubierta de ricos encajes de filigrana sembrados de esmeraldas y colocada a los pies de la imagen, el cinturón cuajado de diamantes y esmeraldas, ofrenda de la Duquesa de Alba, y finalmente la corona de oro y gruesas esmeraldas y perlas. Visto de cerca el cuadro, se nota que es una pintura antiquísima al temple, de bastante mérito artístico, y ejecutada sobre una manta de algodón, cuyo tejido está manifiesto en muchas partes.

Estampa que venden en Chiquinquirá por miles de ejemplares
Tomo VII
Estampa que venden en Chiquinquirá por miles de ejemplares
1871-12-26
Anónimo
Litografía iluminada a la acuarela
16,4 x 23,1 cm

La profusión de joyas de que está cubierto el cuadro, y que han ido clavando en él, y la acción del tiempo y de la intemperie, a que antes estuvo expuesto, han borrado la pintura casi del todo, no obstante la renovación milagrosa de 1586. Pero la fe y el entusiasmo religioso la hacen ver bien clara, siendo tales la fama de la imagen y el fervor de sus devotos, que, anualmente, me aseguró el cura, vienen cerca de 30.000 peregrinos de todos los puntos de la República y algunos del Ecuador y del Perú, no faltando ejemplares de peregrinos venezolanos y aun españoles, venidos de Ultramar, sólo a cumplir promesas. Cada peregrino hace su ofrenda en velas, de las cuales arde un bosque entero sobre dos largas mesas colocadas al ingreso de la nave principal. Las misas, salves y rosarios solemnes son interminables; y si se atiende a que el precio de las misas varía desde 2 a 10 pesos, el de las salves y rosarios de 1 a 7, y el de las demás ceremonias en proporción, se viene en conocimiento de que no exageró nuestro baquiano de marras, cuando dijo que el concurso anual de fieles dejaba al cura unos 20.000 pesos, puesto que el total de las ofrendas puede estimarse en cerca de 40.000 pesos cada año, que repartidos entre 12 sacerdotes y 16 minoristas y cantores adscritos al servicio del templo, bien queda al cura la mitad, limpia de polvo y paja; magnífico destino de que dispone todavía la orden de Santo Domingo de Bogotá, dotando con él sucesivamente a los religiosos más antiguos".

Anualmente, me aseguró el cura, vienen cerca de 30.000 peregrinos de todos los puntos de la República y algunos del Ecuador y del Perú, no faltando ejemplares de peregrinos venezolanos y aun españoles, venidos de Ultramar, sólo a cumplir promesas.

Y luego añade en forma de nota:

"Estos proventos del cura se disminuyen mucho a causa de un comercio vergonzoso que practican varios clérigos sueltos o curas errantes que caen sobre Chiquinquirá como gorriones sobre sementeras. Ellos se anticipan a recoger de los peregrinos el dinero que traen para misas, situando mensajeros en las entradas de la ciudad y estableciendo un regateo que los hace a todos acreedores a la férula con que Jesucristo arrojó del templo a los tratantes y usureros que lo profanaban. Pero no es esto lo peor: Personas verídicas y competentes me informaron que todo ratero que no espera absolución en el confesonario de su propio cura, a menos que no restituya lo hurtado, halla en Chiquinquirá quien le remita el pecado, mediante un tributo a la Virgen. ¡Extraño modo de hacer cómplice y encubridora a la inocente imagen! La pluma se resiste a trazar las consecuencias lamentables que se deducen de tales abusos, no ya en detrimento de la moral y del orden civil solamente, sino en perjuicio y afrenta de la religión misma, desfigurada y prostituida con semejantes prácticas y las doctrinas que ellas presuponen. ¿De parte de quién están la impiedad y la irreligión?"

Entre lo que refiere el Sr. Ancízar y lo que nosotros presenciamos no hay gran diferencia.
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