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Autor o Editor: 
  • Julio Escobar, Deisy P. Lucero, Daniel Zamorano, Pablo G. Parra

Valle del Cauca, I trimestre de 2002

La disminución de los recaudos por concepto de importaciones en el Valle del Cauca, el menor consumo de energía eléctrica y gas natural durante el primer trimestre, reflejan señales de un desempeño económico algo desalentador. Estas cifras concuerdan con la disminución en las ventas externas locales durante el primer bimestre del año, que reportaron una caída del 6.2%, según el DANE. 

 

A pesar de lo anterior, la demanda por dinero registrada a finales del año pasado en los medios de pago estimados para el Valle del Cauca, 13.3% en el M1 local y de 11.8% en el M2, superior al total nacional, significa que la demanda por liquidez está necesariamente asociada a intenciones de consumo en el mediano y corto plazo, razón por la cual, se esperaría una relación positiva sobre la actividad económica para la región en este año, posterior al proceso de elecciones presidenciales. 

 

No nos podemos abstraer a que mayores ingresos en actividades productivas son, por norma general, capitales que contribuyen a la inversión y al aumento en la demanda agregada de bienes y servicios. Si algún sector obtiene utilidades por mejor desempeño de su actividad, sabemos que por el efecto vertedero y por las relaciones intra e intersectoriales se generan eslabonamientos que jalonan el agregado económico. Es así como las utilidades obtenidas por los ingenios azucareros en el pasado año, ayudarán a un mayor grado de inversión en el mismo o en otros sectores de nuestra economía local. 

 

No obstante, la gran expectativa que genera un año de elecciones presidenciales y sus efectos sobre las decisiones de inversión, en un clima de inseguridad por el orden público alterado, la pujanza de los pobladores y del sector empresarial asentado en ésta próspera región no desfallece. Muchos nuevos proyectos continúan su trayectoria y comienza a verse el resultado de la inversión realizada en años anteriores. Cabe recordar que la maduración de los grandes proyectos demora, por lo general dos años en producir sus primeros frutos. 

 

Por último, el sector de la construcción, que fuera el más perjudicado por la burbuja especulativa de la pasada recesión, continúa su despegue observado desde el año pasado. En el primer trimestre de este año, las mejores condiciones de la demanda interna y la intención de construir observada en los metros cuadrados aprobados debe interpretarse como positiva dentro de la coyuntura política del año.