La nueva familia de billetes

 

A partir de 1978, conjuntamente con la progresiva integración de signos de mayor denominación, gracias a la suficiente preparación técnica y experiencia adquiridas por el personal, se promovió la renovación de los billetes del banco, de tal manera que utilizando elementos de diseño gráfico inspirados en la inagotable fuente que ofrece la vasta cultura del país, pudieran introducirse a la vez técnicas modernas de fabricación y nuevos dispositivos de seguridad. Esta labor se inició en 1979 con la denominación de $500, signo que en el pasado había presentado varios inconvenientes en la circulación, entre otros, originados en la vulnerabilidad que su diseño presentaba a la creciente falsificación.

 

En razón de las dificultades que por esa época se registraron con los billetes de $500, el Banco decidió encargar a Thomas De la Rue la preparación de una edición con el mismo diseño de la anterior, lo que significaba reproducir el billete originalmente diseñado y fabricado por American Bank de los Estados Unidos. Luego de evaluar cuidadosamente las desventajas de esta determinación finalmente, se optó por preparar un nuevo diseño, utilizando el mismo papel de seguridad, y como motivo principal del anverso, un nuevo grabado de Francisco de Paula Santander, pero por primera vez todos los motivos seleccionados y los trabajos de diseño fueron controlados enteramente por el Banco. Por el reverso se preparó un grabado de una vista del patio de la Casa de Moneda, hoy destinada a Museo Numismático, como parte del complejo cultural del banco. Del mismo modo, fue posible incluir los últimos dispositivos de seguridad conocidos (algunos de ellos recién desarrollados), con resultados tan positivos que por muchos años han probado su eficacia.

 

Entre los más destacables, se pueden citar: los motivos de registro perfecto, con diseños que se complementan entre anverso y reverso, textos micro impresos en intaglio, hilo de seguridad con micro impresión, impresión intaglio parcialmente fluorescente, impresiones offset sangrantes, etc. Conviene señalar que el diseño de este billete de $500, puesto en circulación a mediados de 1981, así como algunos de los dispositivos de seguridad incluidos fueron con posterioridad, utilizados como modelo para la preparación de billetes de otros países.

 

En este caso, como en la mayoría de los siguientes, el diseño y la impresión de las primeras ediciones fueron encargadas a proveedores del exterior para luego, ser traídos y producidos localmente.

 

De esta manera, se inició lo que se conoció como la Nueva familia de billetes de Colombia, la cual comprende por orden de aparición las denominaciones de $500 (Santander), $1.000 (Bolívar), $100 (Nariño), $200 (Expedición Botánica), $2.000 (Bolívar), $5.000 (Núñez) y, $10.000 (mujer embera). En todos estos diseños se aprecia una concepción uniforme así como la utilización de motivos tomados de la historia y la cultura del país. En cada caso, los billetes fueron dotados de los dispositivos de seguridad de mayor actualidad en el momento. 

 

 

A continuación, el de $500, en forma similar, a comienzos de 1982, se remplazó por el diseño del billete de $1.000 (Galán), diseño que permaneció hasta la desaparición, en 1997, de esta denominación en papel. Fue dedicado a honrar una vez más la memoria del Libertador Simón Bolívar con un retrato por el anverso junto con una viñeta del Puente de Boyacá y por el reverso, la reproducción del monumento erigido en homenaje a los héroes del Pantano de Vargas. La ornamentación así como el motivo utilizado como elemento de registro perfecto correspondieron a diseños precolombinos. Todo su diseño y características fueron enmarcados por los parámetros de la nueva familia.

 

Por otro lado y atendiendo la determinación de la junta directiva del Banco en el sentido de propender por la sustitución de la importación de billetes, en 1981, se programó la producción del nuevo diseño para el billete de $100, elaborado para ser impreso directamente por la Imprenta. Este diseño fue dedicado a honrar la memoria del Precursor de la Independencia don Antonio Nariño.

 

Dada la excelencia del grabado del retrato de Antonio Nariño realizado por Biardi, para el anverso del billete de $10, se consideró que valía la pena conservarlo y se transfirió al anverso de este signo. Como motivo principal en el reverso, se colocó una vista de la plaza principal de Villa de Leyva, población boyacense donde murió el Precursor.

 

Se destaca notablemente en este diseño, la reproducción facsimilar en microimpresión del texto original correspondiente a la traducción de los Derechos del Hombre, impreso por Antonio Nariño, trabajo que fue y sigue siendo objeto de las mejores calificaciones en el ámbito internacional por la excelencia de la calidad alcanzada. Por el reverso se incluyó en grabado una vista de la prensa de imprenta que utilizó Nariño para estos propósitos. La primera edición se emitió con la fecha: 1° de enero de 1983 y las firmas de Hugo Palacios Mejía y Francisco J. Ortega como gerente y secretario del Banco, respectivamente.

 

A éste siguió en abril de 1983 el billete de $200, tal vez el mejor diseño de la familia, dedicado por entero a honrar la Expedición Botánica en la conmemoración de su bicentenario. En efecto, si se observa con detalle, el diseño de este signo presenta en su totalidad elementos asociados a la magna obra en conmemoración y al personaje objeto del motivo principal: don José Celestino Mutis, cuyo retrato aparece armónicamente rodeado de elementos secundarios, ornamentos, orlas y reproducciones gráficas obtenidas principalmente de los dibujos originales elaborados por el equipo de botánicos que bajo la dirección de Mutis, permitieron cumplir la titánica labor de clasificación taxonómica de las especies de la flora de la Nueva Granada. En la primera edición nacional aparecen las firmas de Hugo Palacios Mejía, gerente y Francisco J. Ortega, secretario; y la fecha: 1° de abril de 1983.

 

Como continuación de este proceso y con los mismos criterios de la familia, el Banco encargó a la firma Thomas De la Rue la preparación del diseño y suministro de un nuevo billete de $ 2.000 dedicado a honrar la memoria de Simón Bolívar. Este diseño contemplaba por el anverso un gran retrato del Libertador, y una viñeta alusiva a la liberación de los esclavos con su respectivo texto en microimpresión. Por el reverso se incluyó la reproducción del famoso cuadro del maestro Francisco A. Cano, «El paso del páramo de Pisba», el emblema del Banco, y en microimpresión facsimilar el siguiente aparte extractado de una carta del Libertador: 

 

"Quisiera tener una fortuna material que dar a cada colombiano pero no tengo nada. No tengo más que corazón para amarlos y una espada para defenderlos".

Este billete entró en la circulación a finales de 1983.

 

Posteriormente, en 1984 se inició el programa de elaboración del nuevo signo de $5.000 cuyo diseño se dedicó a la conmemoración del Primer Centenario de la Constitución de 1886. Para el efecto, se convocó a una licitación en la cual participaron varias entidades del exterior, resultando favorecida la Bundesdruckerei, imprenta de billetes del Gobierno de Alemania Federal. El diseño de este billete comprende, como motivo principal, un retrato del Dr. Rafael Núñez en un excelente trabajo de grabado, acompañado de una viñeta que muestra la Ermita del Cabrero, el epitafio redactado por Caro el cual fue grabado en el mausoleo de Núñez y las reproducciones en microimpresión de la primera hoja del texto original de la Constitución y del articulo 41, título XV del Acto Legislativo 3 de 1910. Por el reverso aparece la reproducción de una escultura de don Miguel Antonio Caro, la lista de los Estados Unidos de Colombia 1863 - 1886, el emblema del Banco y un motivo ornamental precolombino.

 

Tanto en la preparación de los diseños para $200 y $100, como en los siguientes de $2.000 y $5.000 se recibió la invaluable asesoría en los aspectos históricos, del importante historiador y primer cronista de Bogotá, Dr. Guillermo Hernandez De Alba, director del Museo del 20 de Julio, quien con gran entusiasmo colaboró en la consecución de los motivos, particularmente los seleccionados para el billete de $200, relativos a la Expedición Botánica.

 

El último ejemplar de la familia correspondió al billete de $10.000, conmemorativo del V Centenario del Descubrimiento de América. En esta oportunidad el banco por primera vez recurrió a una nueva modalidad para definir el diseño. Para el efecto, se realizó una convocatoria de artistas de todo el país para participar en un concurso de diseño preparado con este fin. Los artistas preseleccionados recibieron las bases del concurso y asistieron a un programa de orientación técnica. El jurado escogió como ganador el diseño propuesto por la concursante Liliana Ponce de León y con base en él, se preparó en la imprenta la versión final ajustándola a las características de diseño y seguridad establecidas para la familia. En los aspectos históricos relacionados con este trabajo, se recibió la valiosa asesoría de los doctores Germán Arciniegas y Mauricio Obregón.

 

Como motivo principal, por el anverso, en homenaje a las razas del Nuevo Mundo, se utilizó un grabado del retrato de una mujer embera, ataviada y pintada según su tradición; el mismo retrato aparece reproducido en la marca de agua. Como motivos secundarios aparecen la reproducción de una figura femenina precolombina perteneciente a la cultura Quimbaya y como fondo multicolor un medallón de origen italiano alusivo a la llegada de Colón al Nuevo Mundo, rodeado de diseños geométricos basados en la decoración precolombina que se encuentra en la Tumba de los siete nichos en Tierradentro (Cauca). Por el reverso una viñeta multicolor conformada armónicamente por una serie de especies de aves nativas de nuestro país. La viñeta parcialmente enmarca la reproducción en grabado de un fragmento del mapa impreso por el geógrafo Martín Waldseemuller en el cual se utilizó por primera la palabra América para referirse al Nuevo Mundo. A la derecha de la marca de agua, por esta cara, se aprecia una réplica de la nave "Santa María" y en texto microimpreso la siguiente frase extractada del diario de Cristóbal Colón:

 

"gente que mejor se libraría y convertiría a nuestra santa Fe con amor que no por fuerza…".

 

La preparación del material original fue encargada a la firma De la Rue Giori de Suiza y la impresión de la primera edición se contrató con el Banco de México, trabajo ejecutado en las instalaciones de su fábrica de billetes.

Es interesante anotar que el magnífico diseño de este billete, en forma similar a lo señalado para los anteriores de $100 y $200, fue destacado ampliamente en el concierto internacional de productores de billetes. Lamentablemente por razones que se anotarán más adelante, el billete de $10.000, con esta presentación, tuvo muy corta vida en circulación.