Colección Banco de la República

 


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Jean Dubuffet (1901 – 1985) es sin duda  uno de los grandes productos del arte europeo de la segunda postguerra. Su obra que se desarrolló fundamentalmente desde 1942 hasta el día de su muerte, deja un legado particular que demuestra su inconformismo con las tendencias del arte moderno surgidas después de 1945, en un ambiente de depresión social y cultural generalizada.

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El ordenanza
1963
Óleo sobre lienzo
208 x 120 cm

De alguna manera la gran experimentación plástica que siguió Dubuffet en las varias etapas o series en que desarrolló su producción, demuestra un sentimiento de ruptura frente a la dominante tendencia abstraccionista liderada por Kandinsky o Mondrian en esta época. Una nueva era debía generar un nuevo tipo de acercamiento al arte. Para Dubuffet ella debía traducirse en la búsqueda de nuevas formas de expresión más cercanas a las propuestas de un surrealismo agonizante que a un intelectualismo existencial abstracto. En su encuentro con André Breton, el padre del surrealismo, descubre en el llamado arte bruto una respuesta a esta búsqueda. Manifestaciones plásticas de los niños, los locos, los psicópatas, los aficionados y en general aquellas personas no formadas en arte, resultaron para Dubuffet una revelación en la cual encontraba la forma más pura o cruda de expresión que definitivamente le permitió cuestionar los valores culturales después de la guerra. En cada una de las miles de piezas que coleccionó, Dubuffet encontraba una autenticidad encantadora que comunicaba el proceso creativo mental, el cual él mismo quiso siempre dejar a la vista en sus obras.

Las diferentes series en las cuales se puede dividir su trabajo, tales como la prehistoria; las marionetas de la ciudad y del campo; Mirobolus, Macadam y compañía; cuerpos de mujeres; alas de mariposas; y texturologías y materiologías entre otras, se desarrollaron todas en breves períodos de tiempo y marcaron una etapa de experimentación particular. Solo una de ellas, la Hourloupe, se desarrolló durante varios años (12) y sufrió una continua variación sobre el mismo tema.

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Jean-Dubuffet
L'Auditeur, 1967
Fundación Dbuffet, Francia

En 1962, hablando por teléfono, Dubuffet realizó una serie de dibujos espontáneos en esfero azul sobre papel blanco. Eran unas formas maravillosamente libres y cadenciosas que le interesaron de inmediato y con las cuales comenzó a trabajar una y otra vez de manera más estructurada hasta 1974. Continuó entonces trabajando en rojo, azul y rayas negras sus personajes-células que no demoraron en invadir todo el papel y la composición de sus obras. Inmediatamente el formato de sus piezas se agrandó. Esto lo obligó a buscar muy pronto una tercera dimensión la cual, acompañada de su constante exploración en nuevos materiales como los acrílicos, resinas y el poliestireno, llevó tan lejos como  su teatro viviente Coucou-bazar  y un sinnúmero de esculturas. Esta serie de formas espontáneas unidas la una a la otra de manera interminable la llamó él mismo la Hourloupe. Según Daniel Abadie “la Hourloupe es una aventura excepcional. Es un poco la espina dorsal de la obra de Dubuffet. Después de años de experimentación, cede a la tentación de fabricar, a partir del mundo celular, descubierto en dibujos automáticos durante conversaciones telefónicas, un lenguaje completo y coherente. […] Con la Hourloupe, Dubuffet fue habitado por una voluntad demiúrgica de crear un mundo ficticio que lo obsesiona”.[1]

Fernando Botero incluyó en la donación de su colección personal al Banco de la República una obra de Dubuffet de esta serie encantadora de la Hourloupe. Se trata de un óleo sobre lienzo de 1963 que representa un ordenaza-célula. Es una pieza característica de este momento de exploración del artista con sus nuevas formas orgánicas que ha trabajado sobre un fondo negro plano, en blanco, azul y rojo con línea negra dividiendo cada forma. Hay un elemento lúdico en esta pieza relacionado con la idea de ser un ordenanza, un soldado con una fisionomía particular con un movimiento divertido, en el cual podría uno adivinar algún tipo de marcha y con el cual anuncia de alguna manera su futuro teatro viviente. Esta pintura corresponde a una serie de obras bidimensionales con el tema de la hourloupe, la cual desarrolló posteriormente hacia la escultura, el espacio arquitectural e inclusive hacia las acciones relacionadas con lo teatral. Ejemplos maravillosos de esta serie de obras se encuentran en la reciente exposición retrospectiva que, en conmemoración de los cien años de su nacimiento, organizó el Centro Georges Pompidou en París este año bajo la curaduría de Daniel Abadie.

 



[1] Daniel Abadie en entrevista con la revista Télerama hors/série “Dubuffet. L´homme mille-feuilles”, pg. 31. Paris, 2001.

 

 


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Biblioteca Luis Angel Arango

Museo del Oro  


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