![]()
|
|||
|
|
|||
| Cruz Diez,
Soto y
Otero
en la colección
de arte. Un momento muy importante dentro del desarrollo del arte en América Latina es el movimiento cinético desarrollado de manera profunda a partir de los años cincuenta por tres grandes figuras del arte venezolano: Cruz Diez, Soto y Alejandro Otero. La colección cuenta con dos obras de Otero, y también puede verse una de sus Deltas solares en la avenida 26 con carrera 30. La magia de la producción de cada uno de ellos se halla en la incorporación del movimiento como un elemento nuevo dentro de la estructura compositiva de la obra. |
![]() Jesús Rafael Soto Estructura acrílica cinética, S.F.
|
||
Tanto los artistas mencionados como sus seguidores más jóvenes y los representantes del cinetismo (Kinetic Art) en el resto del mundo, decidieron centrar su atención en el manejo del tiempo, del espacio y del movimiento físico o virtual que surge de ellos. Vale la pena revisar este movimiento pues es una de las pocas manifestaciones plásticas desarrolladas en un país latinoamericano que va a tener una verdadera trascendencia en la escena del arte mundial. Gracias a la bonanza petrolera de Venezuela a partir de los años cincuenta, habrá una gran inversión en obras de infraestructura pública e igualmente un gran apoyo considerable al arte del momento. Se buscará involucrar las manifestaciones plásticas en los espacios públicos y los edificios nuevos. Esta situación va a ser aprovechada por estos tres artistas logrando producir obras monumentales y de gran contenido técnico. Las manifestaciones del cinetismo son todas de corte abstraccionista. Con elementos morfológicos como las líneas rectas horizontales, verticales u oblicuas y las figuras geométricas, y cromáticos, como la investigación en la teoría del color y el comportamiento de la luz sobre los colores, se crean estructuras casi sublimes en donde el papel tradicional del espectador será re-pensado. En efecto, se pasará de un espectador pasivo, agente receptor de un mensaje visual, a uno activo que anima la obra y se convierte en el centro de ella. Un ejemplo de esto es Curvas inmateriales de 1966 de Soto. En esta estructura móvil de varillas colgantes el artista involucra el elemento del movimiento generando en el espectador la sensación completa del espacio. Las varillas que están suspendidas de finos hilos de nylon frente a una superficie de rayas horizontales blancas y negras crean un sorprendente efecto óptico que varía constantemente. De esta forma, la obra no se completa sin la percepción física del espectador. El vínculo con el público es tal vez más estrecho en la obra de Cruz Diez. En ella el papel del espectador es directo y estructural dentro de la formación de la obra. Se requiere del movimiento físico de la persona para que el efecto visual de los colores cambiantes sea posible. La forma y el lugar donde Fisionomía de 1983 está expuesta es privilegiado pues permite observarla desde todos sus ángulos: de abajo hacia arriba, del lado extremo derecho al lado izquierdo. |
|||
| Cruz Diez basa su producción en el estudio del color aditivo, inducido o reflexivo. En esta pieza combina el color aditivo y el reflexivo. Dependiendo de la distancia a la que se encuentra el espectador de la obra, el ángulo desde el cual la está percibiendo y la luz ambiente, los colores varían. Al colocarse una base de líneas de colores unas al lado de las otras inducen un nuevo color que se produce en la retina del espectador. Adicionalmente, este color va a variar al ser reflejado sobre las láminas de colores perpendiculares al fondo. De esta forma la riqueza de las combinaciones cromáticas de cada pieza se perciben de manera directa mediante el movimiento del espectador frente a ella. La producción de Cruz Diez resulta en un sorprendente juego visual, que invita a disfrutar y gozar de la obra. | ![]() Carlos Cruz Diez Color aditivo 2, 1970 75 x 75 cm |
||
Colombia |