Curador: Rafael Ortiz
Artistas
Carolina Acosta
Rafael Brochero, Luis Silva, Nayith García
Diana Casalins
Fernando Castillejo
Grupo Indocumentado: Sigfried Ferrer, Luis Romero
Juan Martínez
Henry Navarro
William Ospina
Belquis Rodrígez
Dolly Vargas
Beatriz Vergara
Texto curatorial
A partir de los años noventa, bajo la reforma de la Constitución Política, el país empieza a tener otra mirada sobre lo multicultural; la legislación abre espacios a grupos minoritarios donde se reafirman conceptos como etnias, autoreconocimiento, cosmovisiones y prácticas culturales propias [1]. Áreas que tradicionalmente han sido estudiadas y relegadas a la antropología o la sociología, derivan en saberes que se tornan visibles en los diversos ámbitos del acontecer nacional. Esta nueva incidencia reforma incluso el debate político, ampliando así el margen de acción y el empoderamiento de las diferentes culturas para conformar una nacionalidad que se afirma en la diversidad.
La producción artística contemporánea centrada en el eje Bogota-Medellín, y el flujo internacionalista con intervalos históricos en otras regiones o ciudades como Barranquilla, hace unas décadas, o Cali, en la actualidad, han sido determinantes en las manifestaciones del arte colombiano. Sin embargo, la autoevaluación del medio artístico en la última década y el reconocimiento de artistas contracorriente y autónomos sientan un precedente que cambiará definitivamente la manera en que abordamos el arte. Es evidente que las formas de la representación, tan arraigadas en la cultura colombiana, hoy entran en choque con acciones artísticas donde el contenido del producto artístico es reflexivo, reafirma el carácter cultural y se entrecruza con aspectos políticos y sociales. Un arte que motiva más a la reacción del público que a la contemplación. Podríamos decir, entonces, que este acontecer se da en tiempos de guerra y el arte, se estima, provee un aire de cambio deseable en la sociedad actual.
En las décadas de los ochenta y noventa, artistas nacidos por fuera de los centros migraban en busca de oportunidades y el respaldo de entidades culturales. Hoy, el país se construye a partir de la mirada diversa, justamente aquella que procede de las regiones y que imagina nuevos territorios de acción y deja en claro que la opción de quedarse (en casa) y desarrollarse plenamente es viable. La ciudad de Barranquilla se destaca por su carácter cosmopolita en convivencia con tradiciones populares tan arraigadas, como el carnaval. Esta concordancia la hace particular y se ve reflejada en la producción de los artistas participantes en la exposición Imagen Regional VI quienes reafirman los modos locales con el uso de nuevos medios donde la moda, la escena política, el deporte, la marginalidad, la educación pública, el espacio íntimo y las emociones son aspectos destacados.
Rafael Ortiz
[1] Constitución Política de Colombia de 1991, artículo 7, el Estado reconoce y protege la diversidad étnica y cultural de la nación colombiana.
Lugar: Teatro Amira de la Rosa, Banco de la República
Carrera 54 No. 52-258